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La nostalgia es oro en el marketing: cómo las marcas colombianas la están usando para vender

Fuente: La República - Emprendimiento

El marketing de la nostalgia se ha convertido en una estrategia poderosa que mueve emociones, genera conversación y aumenta ventas. Bancolombia con la abejita Conavi, Postobón con sus sabores clásicos y Ramo con su jingle son algunos ejemplos de marcas que lo han hecho bien en 2025. Para funcionar, debe ser auténtico, coherente con la historia de la marca y actualizado para las nuevas generaciones, no solo revivir lo viejo por revivir.

Cuando el pasado vende presente

La nostalgia tiene un poder casi mágico: nos hace sonreír al recordar una canción, nos remueve algo adentro con un personaje de la infancia, o nos transporta a momentos que marcaron nuestra vida. Las marcas descubrieron que este sentimiento no solo toca el corazón de la gente, sino que también toca el bolsillo. Por eso, muchas están apostando al marketing de la nostalgia como estrategia para conectar con sus clientes y aumentar ventas.

El caso más fresco es Bancolombia con el regreso de la abejita Conavi para la Navidad. Ese personajito amarillo que acompañó a generaciones de colombianos volvió en una tarjeta débito especial y un comercial que hizo que redes sociales explotaran. Gente que creció con Conavi sintió que la marca los entendía, que los recordaba. Eso es exactamente lo que busca esta estrategia.

Pero, ¿qué está pasando realmente aquí? Pedro de Medeiros Mello, fundador de Hive Ads y experto en mercadeo, lo explica bien: cuando una marca revive elementos del pasado como "personajes, jingles, empaques, frases, etc." lo hace "para generar conexión emocional. Las empresas lo usan porque lo viejo transmite confianza, despierta recuerdos positivos y hace que la marca se sienta más humana y cercana". Lo interesante es que incluso quienes no vivieron esos momentos sienten el tirón de idealizar lo que hubiera sido estar ahí.

No es simplemente traer lo viejo

Lo que diferencia una buena campaña nostálgica de un fracaso es la ejecución. No se trata solo de sacar del armario un personaje o un producto que funcionó hace años. Tiene que despertar la memoria colectiva, eso que la gente recuerda sin pensar. Y lo más importante: tiene que modernizarse. "Las campañas más efectivas suelen ser limitadas, coleccionables o con experiencias interactivas. Y sobre todo, tienen que tener coherencia con la historia y los valores de la marca. Si no hay sentido, se nota que es pura moda", advierte Medeiros.

Cuando se hace bien, los resultados son enormes: conversación en redes, recordación de la marca, cercanía emocional y, claro, más ventas. La gente le coge cariño a una marca y la recomienda. Pero si se hace mal, termina viéndose como algo forzado y desconectado. Postobón lo hizo bien con su campaña "No los quiero, los necesito", reviviendo sabores clásicos como el Bon Bon Bum de manzana y la gaseosa de fresa. Ramo también, al celebrar 75 años con una nueva versión de su jingle hecho por Juliana, la cantautora colombiana. Adidas sorprendió con su camiseta de centenario de la Selección Colombia, y Sony Music activó la nostalgia navideña trayendo a Diomedes Díaz y Joe Arroyo meses antes de diciembre.

El riesgo de los errores

El mayor peligro es caer en la trampa de lo superficial. Si la nostalgia opaca la innovación o confunde al cliente sobre quién es la marca hoy, el tiro puede salir por la culata. Medeiros es claro: "Puede traer resultados muy buenos, pero solo si se hace con propósito y autenticidad". El error más garrafal sería intentar revivir una historia que no es propia, algo que traería problemas legales.

Y es que aquí entra otro factor importante: la propiedad intelectual. Édgar Iván León, profesor de derecho privado en la Universidad Sergio Arboleda, explica que mantener vivos los registros de marcas antiguas en la Superintendencia de Industria y Comercio es crucial. Si una marca deja que estos registros se venzan, cualquier competidor podría registrarlos de nuevo. Hacer una campaña de nostalgia con un signo del que no se es titular puede resultar en sanciones económicas multimillonarias por competencia desleal.

En conclusión, la nostalgia es una herramienta poderosa, pero requiere respeto por la historia, autenticidad en la ejecución y claridad legal. Como lo resume Medeiros: "la nostalgia no es mirar atrás, es traer el pasado al presente con sentido".

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