La IA ya no es del futuro: según ejecutivo de Liberty, estamos en la fase uno de una transformación sin retorno

Ray Collins, vicepresidente de Liberty Latinoamérica, aseguró en el evento Links 2026 que la inteligencia artificial ya está entre nosotros transformando empresas y economías. El ejecutivo explicó que estamos apenas en la primera fase, donde la IA funciona como asistente, y que el verdadero valor ahora está en los datos únicos y la infraestructura, no en los modelos de lenguaje que se están commoditizando. Collins advierte que no hay marcha atrás: las empresas deben decidir cómo aprovechar la IA para generar nuevos ingresos, no solo ahorrar costos.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa del mañana. Eso quedó claro en Links 2026, la cuarta edición del evento que organiza Liberty Networks en Playa del Carmen, México, para discutir los retos y oportunidades del sector tecnológico. Ray Collins, vicepresidente senior de infraestructura y Estrategia Corporativa para Liberty Latinoamérica, fue directo al punto: la IA ya está entre nosotros y se está metiendo en todos los sectores, transformando la economía y hasta la geopolítica.
Collins recordó que hace apenas cuatro años, cuando se realizó la primera edición del evento, la IA era solo una idea abstracta de la cual todos hablaban pero nadie sabía muy bien cómo se vería en la práctica. Hoy es completamente distinto. El directivo puso un ejemplo concreto: empresas de telecomunicaciones están usando IA para resolver incidencias y atender clientes sin intervención humana, logrando reducir tiempos de resolución entre el 60 y el 70 por ciento. La realidad está aquí y está cambiando los fundamentos de cómo funcionan los negocios.
Sin embargo, Collins advirtió que apenas estamos en la primera fase de un proceso que tendrá tres etapas. Hoy, la IA funciona como una herramienta útil que nos ahorra tiempo, pero sigue necesitando que los humanos le den instrucciones. "Lo que estamos viviendo hoy en día son herramientas. Todos usamos chatbots, utilizamos asistentes de IA. Son muy útiles, muy prácticos, nos ahorran tiempo, pero la actividad no cambia", explicó. En la fase dos vendrán sistemas más autónomos, y eventualmente llegaremos a un punto donde la IA tome el control sin necesidad de intervención humana.
Lo interesante es que el juego está cambiando rápidamente. Existen ya unos 200 modelos de lenguaje diferentes como ChatGPT, Gemini y Claude. Hace poco, tener acceso a estos modelos era una ventaja competitiva. Ya no. El costo de una respuesta de IA (lo que se llama inferencia) ha bajado dramáticamente: de 29 dólares a apenas 10 centavos por millón de tokens. Eso significa que los modelos se están volviendo algo común, algo que cualquiera puede usar. El verdadero valor ahora está en otra parte: en los datos que cada empresa posee y en la infraestructura para procesarlos.
Collins fue claro sobre esto: "los datos únicos son más valiosos que la forma en que se procesan y analizan". Las empresas que ganen serán aquellas que entiendan qué información tienen, qué pueden hacer con ella y cómo les da una ventaja frente a sus competidores. Por eso proyectó que en los próximos años veremos un crecimiento masivo en inversión en almacenamiento, cómputo y redes: pasará de 150 mil millones de dólares en 2023 a 400 mil millones en 2025 y a 1,2 billones para 2030.
El futuro que Collins vislumbra incluye IA integrada en el mundo físico: robots, vehículos autónomos, drones haciendo entregas, redes eléctricas gestionadas automáticamente y edificios que se mantienen solos. Todo esto ya está ocurriendo a escala comercial en algunos lugares. Pero también vendrá la regulación. Collins espera que los gobiernos sigan intentando regular la IA, como ya está pasando en la Unión Europea, pero advierte que "es reactiva, no lidera". Por eso enfatizó que empresarios y directivos tienen que tomar un lugar en la mesa donde se discute cómo regular esta tecnología.
Lo que quedó claro en el evento es que no hay vuelta atrás. Collins lo resumió así: "al pensar en la inteligencia artificial, no hay vuelta atrás. Solo se puede avanzar". Pero la pregunta que cada empresa debe hacerse no es solo cómo automatizar y ahorrar costos, sino cómo aprovecha la IA para crear nuevas fuentes de ingresos que no tenía antes.
Fuente original: El Tiempo - Tecnosfera

