La humanidad ya tiene tecnología para desviar asteroides peligrosos

Aunque actualmente ningún asteroide amenaza la Tierra, agencias espaciales como la NASA y la ESA mantienen vigilancia permanente de objetos cercanos. La tecnología para desviaciones ya existe y fue probada exitosamente en 2022 cuando se impactó el asteroide Dimorphos. Próximas misiones estudiarán cómo mejorar estas técnicas de defensa planetaria.
La posibilidad de que un asteroide choque contra la Tierra es remota, pero las agencias espaciales internacionales no bajan la guardia. Aunque hoy no existe ninguno en trayectoria de colisión, millones de estos cuerpos recorren el Sistema Solar. Por eso la NASA y la Agencia Espacial Europea dedican recursos a lo que los científicos llaman defensa planetaria: monitorear y desarrollar formas de proteger al planeta.
Los astrónomos tienen especial cuidado con los objetos cercanos a la Tierra, conocidos como NEO por su sigla en inglés. Se trata de cuerpos cuyas órbitas pasan relativamente cerca de la nuestra. Actualmente hay catalogados cerca de 42.000, según datos del Centro de Coordinación para Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA. Ninguno representa peligro en este momento. Un ejemplo reciente fue el asteroide 2024 YR4, descubierto desde Chile, que brevemente fue considerado el objeto con mayor probabilidad de impacto en las últimas dos décadas. Sin embargo, la NASA y la ESA descartaron cualquier riesgo de colisión después de hacer nuevas observaciones, incluso con el telescopio espacial James Webb.
El asteroide Apophis se convertirá en objeto de estudio excepcional en los próximos años. El 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32.000 kilómetros de la Tierra, una distancia más cercana que la órbita de muchos satélites de comunicaciones. Aunque no representa amenaza de choque, esta cercanía es una oportunidad única: un evento como este ocurre en promedio cada 7.500 años. La ESA desarrolla la misión Ramses, que será lanzada entre abril y mayo de 2028 para encontrarse con Apophis antes de su acercamiento y estudiarlo durante el sobrevuelo. La nave llevará cámaras, un espectrómetro (instrumento que analiza la luz) y satélites más pequeños que se acercarán aún más para registrar cómo la gravedad terrestre afecta al asteroide.
El gran avance en defensa planetaria llegó en 2022, cuando la misión DART de la NASA impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos y logró modificar su órbita en aproximadamente 30 minutos. Fue la primera vez que la humanidad alteró el movimiento de un objeto celeste mediante una intervención directa. Ahora, la misión Hera de la ESA, lanzada en 2024, se dirige hacia Dimorphos para estudiar las consecuencias de ese impacto y recopilar información que permita perfeccionar estas técnicas de desviación.
Existen otras propuestas teóricas para desviar asteroides, como haces de iones o lo que se conoce como tracción gravitacional, pero el impacto cinético es por ahora la única tecnología que ha demostrado funcionar en la práctica. Los científicos coinciden en que el monitoreo continuo y el estudio de asteroides y cometas son fundamentales para mantener preparada la defensa planetaria de la Tierra.
Fuente original: El Tiempo - Vida