La industria farmacéutica dice que Colombia produce medicinas, pero el sistema no las entrega a tiempo

El presidente de Asinfar advierte que garantizar el acceso oportuno a medicamentos es una prioridad urgente para el nuevo gobierno. Aunque Colombia produce entre el 60 y el 80 por ciento de los fármacos que consume, cerca del 90 por ciento de los pacientes reporta dificultades para recibirlos oportunamente. El gremio propone fortalecer la planeación, mejorar los sistemas de información y aprovechar la capacidad de la industria nacional para resolver la crisis de abastecimiento.
El acceso a medicamentos se ha convertido en una de las principales frustraciones de los colombianos con el sistema de salud. Miles de personas encuentran obstáculos para recibir a tiempo los fármacos que necesitan, incluso aquellos que tratan enfermedades crónicas o condiciones básicas de salud. Según una investigación reciente de la Defensoría del Pueblo, cerca del 90 por ciento de los pacientes consultados manifestó dificultades para acceder a sus medicamentos de forma oportuna.
Frente a este panorama, Carlos Francisco Fernández, presidente de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar), plantea una lectura diferente del problema. No se trata de falta de capacidad productiva, sino de cómo el sistema organiza el abastecimiento. Colombia produce entre el 60 y el 80 por ciento de las unidades de medicamentos que consume, y fabrica la totalidad de los medicamentos básicos que el país necesita. El problema, según Fernández, radica en "la planeación, la coordinación entre los actores, la calidad de la información, la logística, los mecanismos de abastecimiento y la oportunidad en los pagos". Cuando estas variables fallan, como sucede actualmente, el paciente termina pagando las consecuencias.
El directivo gremial insiste en que "la verdadera prueba de un sistema de salud se da cuando los pacientes llegan a la farmacia a reclamar sus medicamentos". Por eso propone que el nuevo gobierno enfoque sus primeros esfuerzos en recuperar la confianza ciudadana mediante medidas concretas: optimizar los mecanismos de compra, fortalecer la información para anticipar necesidades, mejorar la coordinación institucional y aprovechar plenamente la capacidad instalada de la industria nacional. Advierte que no todas las soluciones requieren nuevas leyes; en muchos casos, una buena gestión produce resultados tan importantes como una gran reforma.
Asinfar también llama la atención sobre el potencial estratégico de la industria farmacéutica más allá del abastecimiento. El sector genera empleo altamente calificado, impulsa la investigación y la innovación tecnológica, atrae inversión y contribuye a contener el gasto farmacéutico mediante medicamentos de calidad a precios competitivos. Sin embargo, advierte que el país ha experimentado un proceso de desindustrialización desde fines de los años 90: pasó de más de 200 plantas de producción a 97 certificadas internacionalmente. Con incentivos adecuados para la inversión y seguridad jurídica, Colombia podría fortalecer este sector y mejorar su posición en la región.
En materia regulatoria, Fernández subraya que la modernización del INVIMA es una condición indispensable. Herramientas como InvimÁgil demuestran que es posible avanzar simultáneamente en eficiencia regulatoria y en mejores condiciones para pacientes y productores. El objetivo final, según el gremio, debe ser que "ningún colombiano deje de recibir oportunamente un medicamento por fallas evitables del sistema". Asinfar se ofrece para aportar su experiencia técnica en la construcción de una agenda orientada al acceso oportuno, la innovación y el fortalecimiento de la industria farmacéutica nacional.
Fuente original: El Tiempo - Salud