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La guerra en Oriente Medio se expande: ya afecta a 16 países y deja casi mil muertos

Fuente: ONU - Oriente medio
La guerra en Oriente Medio se expande: ya afecta a 16 países y deja casi mil muertos
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Seis días después de los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto se ha desbordado hacia rutas marítimas, hospitales y desplazamientos masivos de población. La OMS reporta casi mil muertes en Irán y más de 215.000 desplazados en la región, mientras que países tan alejados como Afganistán comienzan a sentir los efectos. Las Naciones Unidas advierte de una crisis humanitaria que amenaza con envolver toda la región.

Una semana apenas ha pasado desde que los primeros bombardeos estadounidenses e israelíes cayeron sobre territorio iraní, pero los efectos ya trascienden los frentes militares tradicionales. Lo que comenzó como un intercambio de fuego entre potencias regionales ahora se expande por las rutas del comercio mundial, llena los hospitales de heridos, y obliga a miles de familias a abandonar sus hogares. El jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, resumió la gravedad del momento con una advertencia esta semana: "Las repercusiones humanitarias de la escalada de violencia en Oriente Medio son cada vez más temibles".

Los números que reportan los organismos internacionales pintan un panorama desolador. Según la Organización Mundial de la Salud, el conflicto ya alcanza a al menos 16 países de la región. Solo en Irán se contabilizan cerca de 1.000 muertes, a las que se suman decenas de víctimas en Líbano, Israel y varios Estados del Golfo. Los hospitales también están siendo afectados: se han verificado 13 ataques contra estructuras sanitarias en Irán y uno más en Líbano. Pero detrás de estas cifras hay historias de familias desmoronadas. Unas 100.000 personas han huido de Irán, mientras que más de 95.000 han sido desplazadas en Líbano. La OMS advierte que las órdenes de evacuación podrían obligar a un millón de personas adicionales a tomar las carreteras.

Líbano está atrapado nuevamente en un conflicto que parece ajena a su voluntad. El gobierno libanés reporta que más de 95.000 personas están refugiadas en 440 refugios colectivos, principalmente en los suburbios del sur de Beirut, el sur del país y el valle de la Bekaa. Los cascos azules de las Naciones Unidas en el Líbano han tenido que intervenir directamente evacuando civiles, transportando a niños, ancianos y personas con discapacidad lejos de las zonas de combate. Mientras tanto, miles de iraníes cruzan la frontera hacia Siria huyendo de los bombardeos, donde el ACNUR está presente en las fronteras para asistir a familias que llegan "agotadas y a menudo desposeídas".

El conflicto también ha alcanzado arterias cruciales del comercio mundial. El estrecho de Ormuz, esa franja marina entre Irán y Omán por donde transita una porción significativa del petróleo y gas mundial, se ha convertido en un punto crítico. El director de la Organización Marítima Internacional, Arsenio Domínguez, expresó su preocupación por unos 20.000 marineros y 15.000 pasajeros de cruceros atrapados en el Golfo. "Los incidentes que afectan a la navegación no constituyen solo un problema económico", subrayó, "son también una cuestión humanitaria", recordando que los ataques contra marineros civiles "nunca están justificados".

La maquinaria humanitaria internacional también está maltrecha. En Dubái, el principal centro logístico de emergencia de la OMS tuvo que detener temporalmente sus operaciones por la inseguridad y el cierre del espacio aéreo. Esta suspensión ha bloqueado el acceso a 18 millones de dólares en suministros médicos, mientras que otros ocho millones en cargamentos no pueden llegar al almacén. Más de cincuenta solicitudes de emergencia de 25 países se ven ahora afectadas, incluyendo medicamentos destinados a Gaza y material de laboratorio para combatir la poliomielitis.

Incluso países alejados del epicentro sienten la onda expansiva. En Afganistán, las restricciones del espacio aéreo derivadas de la guerra están perturbando conexiones aéreas vitales, mientras que Irán, uno de los principales socios comerciales de Kabul, ha suspendido sus exportaciones. Esto genera preocupaciones sobre el suministro de combustible y productos básicos en un país que ya enfrenta una profunda crisis humanitaria agravada por enfrentamientos recientes con Pakistán.

Ante esta espiral de consecuencias, las Naciones Unidas intentan frenar el deterioro mediante la diplomacia. El Secretario General, António Guterres, se reunió esta semana con el embajador iraní en Nueva York, expresando su esperanza de "un rápido fin del conflicto y un retorno al diálogo en interés de la estabilidad regional". Sin embargo, a medida que los ataques continúan, la crisis deja de ser solo un enfrentamiento militar para convertirse en una onda expansiva que recorre toda la región, con consecuencias que ya se sienten mucho más allá de sus fronteras.

Fuente original: ONU - Oriente medio

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