La Guajira cumple 61 años como departamento: rica en recursos, pobre en oportunidades
La Guajira conmemora este 1 de julio seis décadas de existencia como departamento, pero el aniversario invita a reflexionar sobre una paradoja profunda: posee inmensas riquezas naturales en gas, carbón y energías renovables, sin embargo el 65,7 % de su población vive en pobreza, la segunda más alta del país. A pesar de estar llamada a liderar la transición energética de Colombia, el territorio sigue rezagado en agua potable, educación, salud e infraestructura, mientras proyectos de energía renovable adjudicados hace años aún no operan.
Hace 61 años, el 1 de julio, La Guajira fue elevada a la categoría de departamento. Una fecha que podría ser de celebración, pero que más bien invita a una reflexión incómoda sobre una de las mayores contradicciones que vive Colombia: un territorio bendecido con recursos naturales colosales que convive con una pobreza que no debería existir.
Pocos departamentos en el país tienen las ventajas que ostenta La Guajira. Sus reservas de gas natural son estratégicas, fue durante décadas protagonista en la minería del carbón y concentra uno de los potenciales eólicos y solares más importantes de toda América Latina. A esto se suma su ubicación geográfica, en la puerta del Caribe colombiano, que la convierte en clave para el comercio internacional y la integración regional. Cualquier territorio con estas características debería estar prosperando.
Pero la realidad es distinta. Con una pobreza monetaria del 65,7 %, La Guajira ocupa el segundo lugar más alto en el país, solo después del Chocó con 67,4 %. Las brechas sociales son profundas. El acceso al agua potable sigue siendo una deuda histórica; la infraestructura está rezagada, la educación y la salud no alcanzan los estándares necesarios, y miles de familias sienten diariamente los efectos de la pobreza energética, lo que significa no tener acceso confiable a servicios de energía modernos y asequibles.
La paradoja se vuelve aún más evidente cuando se considera que La Guajira está llamada a convertirse en el principal motor de la transición energética del país. A pesar de esta misión histórica, figura entre los cinco departamentos con mayor número de personas en condición de pobreza energética. Según un estudio de Promigas, cerca de 663.194 habitantes enfrentan limitaciones severas para acceder a servicios energéticos básicos.
Lo preocupante aumenta cuando se mira el panorama de las energías renovables. Entre 2019 y 2021 fueron adjudicados 16 parques eólicos con capacidad cercana a los 2.400 megavatios, pero años después ninguno ha entrado en operación. Mientras el país avanza en generación solar fotovoltaica, La Guajira, considerada el territorio con mayor potencial para este tipo de energía, aún no aporta un solo kilovatio al Sistema Interconectado Nacional.
El panorama exige un cambio de enfoque. La Guajira no puede seguir siendo vista únicamente como la despensa energética del país. La explotación responsable de sus riquezas debe traducirse en empleo real, infraestructura moderna, agua potable, educación y salud de calidad, y mejores condiciones de vida para las comunidades, especialmente para el pueblo wayuu, eje fundamental de la identidad guajira.
Después de seis décadas de existencia como departamento, el reclamo sigue siendo el mismo: que la riqueza del territorio se refleje finalmente en la calidad de vida de su gente. El verdadero homenaje en este aniversario no son discursos bonitos ni actos protocolarios. Es romper el círculo de riqueza natural, pobreza humana y corrupción que ha marcado su historia reciente. Como dice el refrán guajiro adaptado al contexto: no puede ser que tengamos luz en la calle y oscuridad en la casa.
Fuente original: La Guajira Hoy

