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La deuda no solo crece: ahora cuesta más caro mantenerla y eso limita al gobierno

Fuente: Portafolio - Economía
La deuda no solo crece: ahora cuesta más caro mantenerla y eso limita al gobierno
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Colombia enfrenta un cambio peligroso en su crisis de deuda. No es solo que deba más dinero: los costos de financiamiento se disparan porque inversionistas exigen tasas de interés más altas. Con un déficit fiscal del 6,4% del PIB y el gasto público acelerado, el gobierno tiene cada vez menos flexibilidad para maniobrar. Los mercados internacionales desconfían, el dólar se fortalece y el dinero se retira de países como el nuestro.

Colombia está entrando en una fase nueva y más peligrosa de su problema de deuda. Según datos recientes del mercado de deuda presentados por Bancolombia, el asunto ya no es simplemente cuánto debe el país, sino cuánto le está costando pedir prestado ese dinero. Y ese costo está subiendo acelerado.

En febrero pasado, los títulos de deuda del gobierno colombiano (llamados TES) perdieron valor de forma generalizada. Las tasas de interés que inversionistas exigen por prestarle al país aumentaron hasta 41 puntos básicos en promedio. En los plazos más cortos, el aumento fue aún más brutal: 95 puntos básicos. Eso significa que el mercado está diciendo: queremos más dinero por nuestro riesgo. Y cuando alguien te pide más dinero para prestarte, es porque tiene menos confianza en que devuelvas lo que prometes.

El saldo de deuda acumulada en TES ya alcanzó los 750,9 billones de pesos, con un crecimiento anual del 20,8%. En febrero solo, el gobierno tuvo que emitir más de 22 billones en nuevos bonos. Para imaginar el volumen: es como si alguien que ya debe mucho dinero de repente necesita pedir prestado aún más cada mes. Y mientras más pide, más desconfiados se vuelven los prestamistas. Eso obliga a ofrecer mejores tasas de interés, lo que a su vez encarece todo: los créditos bancarios, los créditos hipotecarios, los créditos para empresas. El dinero se vuelve más caro para todos.

La situación fiscal del gobierno tampoco ayuda. El déficit (la diferencia entre ingresos y gastos) alcanzó el 6,4% del PIB, mientras la deuda total representa el 64,4% del producto. Pero lo más preocupante es que el gobierno está gastando dinero rápido: en los primeros dos meses del año, ejecutó el 25,7% del presupuesto anual, el nivel más alto en nueve años. Ese gasto acelerado, impulsado por inversión y funcionamiento, obliga a seguir pidiendo prestado. Es un círculo vicioso.

El contexto global no ayuda. Los bancos centrales de países desarrollados mantienen tasas de interés muy altas para controlar la inflación, lo que hace que el dinero fluya hacia esas economías, lejos de mercados emergentes como Colombia. Los inversionistas extranjeros tienen el 23,2% de la deuda colombiana, así que cuando el dinero se retira de países como el nuestro, el financiamiento se vuelve más difícil. Además, el dólar se fortalece, lo que encarece la deuda denominada en esa moneda.

Con todo esto junto, el gobierno tiene menos espacio para elegir. Cada decisión de gasto, cada inversión, cada ajuste fiscal se vuelve más crítica. La deuda creció de ser un número grande en el papel a ser una presión permanente sobre las decisiones económicas del país. Y esa presión solo aumentará si las tasas de interés siguen subiendo, como las proyecciones sugieren.

Fuente original: Portafolio - Economía

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