Kiev vuelve a arder: Rusia bombardea la capital ucraniana dejando al menos 20 muertos en cuatro días

Rusia lanzó su segundo ataque masivo contra Kiev en menos de una semana, causando al menos 20 muertos y 60 heridos según autoridades ucranianas del 6 de julio. El presidente Zelenski denunció que Ucrania no puede defenderse adecuadamente porque carece de misiles Patriot suficientes para interceptar proyectiles balísticos. El bombardeo ocurre justo antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde la ayuda militar a Kiev será tema central, y mientras Ucrania intenta golpear objetivos petroleros rusos en represalia.
Las sirenas de alerta aérea volvieron a sonar en Kiev este lunes 6 de julio. Rusia desató otra ofensiva masiva contra la capital ucraniana, la segunda en menos de una semana, dejando al menos 20 personas muertas y 60 más heridas, según reportaron las autoridades locales. El impacto fue devastador: los bombardeos causaron daños en más de diez puntos de la ciudad, obligando a desplegar más de 400 socorristas y policías para atender la emergencia. Solo en Kiev cayeron 14 víctimas mortales durante la madrugada, mientras que otras seis fallecieron en la región metropolitana, según informó el gobernador Mykola Kalashnyk.
La ofensiva combinó drones y misiles balísticos lanzados desde el aire, tierra y mar, según confirmó el Ministerio de Defensa ruso. Moscú aseguró que los blancos fueron instalaciones militares y energéticas, pero Tymur Tkachenko, jefe de la Administración Militar de Kiev, contradijo esa versión: "Lugares donde la gente dormía y vivía su vida cotidiana". En uno de los distritos de la capital, recuperaron de entre los escombros los cuerpos de una familia entera: dos padres y su hijo, según informó el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha. En Vyshneve, un suburbio de Kiev, unos 600 residentes tuvieron que ser evacuados por el riesgo de municiones sin explotar.
Lo más preocupante para los ucranianos fue lo que no lograron detener. La fuerza aérea ucraniana interceptó más del 90 por ciento de los 351 drones utilizados en el ataque y 37 misiles no balísticos, pero no derribó ninguno de los 23 misiles balísticos disparados por Rusia. El presidente Volodímir Zelenski fue directo en su diagnosis: "el insuficiente suministro de interceptores" de fabricación estadounidense. El mandatario publicó un video mostrando edificios semiderruidos, perros rescatistas buscando víctimas entre los escombros y civiles conmocionados. "Mientras los misiles Patriot permanezcan en los arsenales de nuestros aliados, Rusia se verá alentada a seguir atacando edificios residenciales. Estados Unidos y Europa tienen la fuerza suficiente para detener este terror", destacó.
El problema es real y con alcance global. Los misiles Patriot son la única arma efectiva en el arsenal ucraniano para derribar proyectiles balísticos, pero el mundo produce menos cantidad de la que necesita. El ministro de Defensa de Ucrania, Mykhailo Fedorov, fue claro: "Cada mes se producen en todo el mundo menos misiles de este tipo que los que el enemigo dispara contra Ucrania en ese mismo periodo". La guerra en Oriente Medio ha complicado aún más la disponibilidad global de estos interceptores, que ya se producían en cantidades limitadas.
Mientras tanto, Ucrania golpea donde puede. El lunes por la mañana, Robert Brovdi, comandante máximo de drones de Kiev, reportó un ataque contra dos buques de la denominada "flota en la sombra" de Rusia en el mar de Azov que transportaban alrededor de 7.000 toneladas de combustible desde el puerto de Taganrog hacia Crimea. Los drones ucranianos también alcanzaron la refinería de Gazpromneft en Omsk, Siberia occidental, en uno de los ataques de mayor alcance desde el inicio de la guerra, causando un incendio. Rusia contrarrestó reportando que derribó 613 drones ucranianos durante la noche de 625 identificados.
El timing del bombardeo no es casual. Rusia lanzó esta ofensiva justo antes de que comience la cumbre de la OTAN en Ankara el 7 y 8 de julio, donde la ayuda de defensa a Ucrania será tema central. Zelenski planea reunirse allí con el presidente estadounidense Donald Trump para presionar por más municiones de defensa aérea y desbloquear negociaciones de paz. "Es fundamental que el mundo —en primer lugar, Estados Unidos y nuestros socios europeos— salga de la Cumbre de la OTAN en Ankara con decisiones firmes en apoyo de nuestra defensa aérea", escribió el presidente ucraniano en redes sociales. Para Ucrania, esto no es solo una batalla militar. Es una carrera contra el tiempo para conseguir las armas que le permitan sobrevivir a los bombardeos mientras busca en la mesa negociadora una salida a casi cinco años de guerra.
Fuente original: France 24 - Europa



