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Keir Starmer tambalea en Downing Street: crece la presión para que renuncie

Fuente: France 24 - Europa
Keir Starmer tambalea en Downing Street: crece la presión para que renuncie
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El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta una crisis política profunda tras los pobres resultados electorales de su Partido Laborista en mayo y unos índices de popularidad históricos. Múltiples medios especulan con su posible dimisión inmediata, mientras ministros como Yvette Cooper le piden que se vaya. Andy Burnham, alcalde de Gran Manchester, emerge como sucesor favorito tras ganar un escaño parlamentario.

El pulso del poder en Reino Unido se tambalea. El primer ministro Keir Starmer enfrenta una de las crisis políticas más severas de su gestión, atrapado entre la presión interna de su propio Partido Laborista, una opinión pública que lo rechaza y rumores insistentes sobre una dimisión inminente. Todo comenzó tras el desempeño desastroso de los laboristas en los comicios locales de mayo, que dejó al Gobierno con unos índices de popularidad entre los más bajos de la historia política británica moderna, según Reuters.

La especulación sobre su salida adquirió dimensiones concretas el fin de semana pasado cuando el periódico The Observer publicó que Starmer estaría evaluando su futuro político durante el fin de semana. El diario británico citaba a funcionarios y políticos laboristas que afirmaban que el premier contemplaría dimitir este lunes 22 de junio para permitir lo que llamaban "una salida ordenada" del poder. Un veterano laborista consultado por el medio lo explicó sin ambages: "Se ha topado de lleno con la cruda realidad de que no cuenta con el apoyo necesario. La verdad es que todo el mundo sabe que esto ya no es viable".

La presión interna es evidente. Según Sky News, la ministra de Asuntos Exteriores Yvette Cooper le pidió personalmente a Starmer que renunciara en una conversación privada durante el fin de semana. Esta gestión, sumada a los pedidos de decenas de legisladores, transformó la pregunta de si dimitiría en cuándo lo haría. El secretario de Comercio Peter Kyle admitió en Sky News que el premier estaba "reflexionando sobre la realidad" a la que se enfrenta, aunque sostuvo que Starmer seguía trabajando arduamente: "Al mismo tiempo, también está intentando crear un espacio donde pueda pensar y reflexionar sobre la realidad y los desafíos políticos, así como sobre las oportunidades que se nos presentan".

La gestión de Starmer ha enfrentado dificultades reales: no cumplió con promesas de crecimiento económico, falló en reparar servicios públicos deteriorados y no consiguió reducir el costo de vida. A estos problemas de fondo se sumaron errores de comunicación, como el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, una decisión que generó escándalo por sus antecedentes.

Mientras el primer ministro se debate en la encrucijada, una figura emerge con fuerza en el horizonte político laborista: Andy Burnham. El alcalde de Gran Manchester, conocido como "el rey del Norte", ganó esta semana un escaño parlamentario por la circunscripción de Makerfield, derrotando incluso al partido ultra Reform UK. En su discurso de aceptación, Burnham dejó clara su intención: "Todo el mundo siente que el país no está donde debería estar. Esta noche podría, sólo podría, ser el punto de inflexión". Sus comentarios cautos no escondían sus aspiraciones de liderar el Partido Laborista.

Burnham, de 56 años, es ahora visto por muchos laboristas como el sucesor más probable de Starmer. Si el premier no le cede voluntariamente el poder, el alcalde de Gran Manchester podría desafiarlo a través de una votación parlamentaria. Para ello necesitaría el apoyo de al menos 81 diputados, aunque sus partidarios aseguran contar con más de 200. Este número es crucial: representa la mitad del grupo parlamentario laborista, lo que significaría que Starmer ya no podría garantizarle al rey Carlos III que dispone del respaldo de la Cámara de los Comunes para gobernar.

La crisis política británica es un recordatorio de lo rápido que pueden cambiar las tornas en democracias parlamentarias. Lo que hace meses parecía un Gobierno con años por delante ahora aparece como una administración con los días contados, atrapada entre sus propias promesas incumplidas y la ambición de nuevos liderazgos que ven la oportunidad de rehacerse como fuerza política.

Fuente original: France 24 - Europa

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