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Keir Starmer se va: cómo la economía, un escándalo y las derrotas electorales hundieron al premier británico

Fuente: France 24 - Europa
Keir Starmer se va: cómo la economía, un escándalo y las derrotas electorales hundieron al premier británico
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

El primer ministro británico Keir Starmer anunció su dimisión tras casi dos años en el cargo, dejando atrás un Gobierno marcado por el estancamiento económico, la polémica designación del exembajador Peter Mandelson (vinculado al caso Jeffrey Epstein) y una aplastante derrota electoral en mayo que desató una rebelión interna del Partido Laborista. Su caída ilustra cómo promesas incumplidas y decisiones de juicio cuestionable pueden erosionar rápidamente el capital político, incluso en gobiernos recién electos con mandatos fuertes.

La salida de Keir Starmer del 10 de Downing Street cierra un capítulo turbulento para el Partido Laborista británico, que llegó al poder en julio de 2024 con 411 de los 650 escaños en la Cámara de los Comunes tras 14 años en la oposición. Su promesa de "acabar con el caos" institucional chocó rápidamente con una realidad económica desoladora que el propio Starmer describió como "un agujero negro económico" heredado de gobiernos conservadores anteriores. Ese estancamiento, combinado con decisiones que erosionaron la confianza de su partido, hizo que el mandato se desmorona a mitad de camino.

Los problemas económicos se agudizaron cuando la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, anunció en octubre de 2025 el mayor aumento de carga fiscal registrado en tiempos de paz, contradiciendo promesas previas de Starmer sobre no ejecutar grandes subidas de impuestos. La reforma tributaria buscaba recaudar 40.000 millones de libras anuales, principalmente mediante el aumento de las cotizaciones a la seguridad social de los empleadores. Para ajustar el gasto público, Starmer tuvo que corregir o abandonar medidas centrales de su proyecto laborista sobre bienestar social, derechos laborales e identidad digital. El resultado fue una creciente percepción ciudadana de debilidad en la gestión económica que lo perseguiría hasta el final.

El nombramiento del exembajador Peter Mandelson como representante diplomático en Estados Unidos en 2024 resultó ser un error de cálculo devastador. Aunque Starmer consideraba a Mandelson el más idóneo para defender intereses británicos durante el segundo mandato de Donald Trump, el nombramiento enfrentó críticas cuando salieron a la luz correos electrónicos en septiembre de 2025 que demostraban la estrecha relación que Mandelson había mantenido con el financiero Jeffrey Epstein. Después, en enero de 2026, nuevos correos revelaron que Mandelson además había transmitido a Epstein información gubernamental sensible. El escándalo derivó en el arresto de Mandelson y provocó que Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer, y Tim Allan, su director de comunicación, renunciaran a inicios de febrero del 2026.

El golpe definitivo vino de las elecciones locales del 7 de mayo, cuando el Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales. La derrota fue especialmente humillante porque consolidó el ascenso del partido de ultraderecha Reform UK, liderado por Nigel Farage, que desde febrero de 2025 había superado a los laboristas en las encuestas nacionales. Starmer reconoció que los resultados eran tan "duros" que "no hay forma de edulcorarlos". El varapalo electoral desató una rebelión interna: el ministro de Sanidad, Wes Streeting, renunció invocando pérdida de confianza, mientras que el ministro de Defensa, John Healey, también se fue tras meses de disputa sobre el gasto militar.

En medio de la crisis del Gobierno, el alcalde de Manchester, Andy Burnham, emergió como alternativa. Su victoria aplastante en las elecciones parciales de Makerfield hace pocos días devolvió la esperanza a los laboristas de contener a Reform UK. El diputado Josh Simons incluso renunció para que Burnham pudiera presentarse como candidato, allanando el camino para que este político de centroizquierda sea considerado el relevo natural de Starmer. Incluso Streeting, quien había impulsado su propia candidatura, terminó respaldando a Burnham.

El telón de fondo de la caída de Starmer coincide con una década del Brexit, el referendo de junio de 2016 que sacudió al Reino Unido. Mientras manifestantes en Londres pedían la reincorporación a la Unión Europea, lamentaban los daños económicos y la desestabilidad política heredada de esa decisión. Aunque Starmer no fue promotor del divorcio entre Londres y Bruselas, su Gobierno fue incapaz de aliviar los efectos indeseados, alimentando un malestar ciudadano que finalmente lo obligó a ceder en su empeño de gobernar.

Fuente original: France 24 - Europa

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