Jueves Santo: qué hacer y qué evitar durante esta jornada religiosa de Semana Santa

El Jueves Santo es una de las fechas centrales de Semana Santa donde se conmemora la última cena de Jesús, el lavatorio de pies y la institución de la Eucaristía. Durante este día se recomienda participar en misas, visitar iglesias, realizar actos de caridad y reflexionar en familia, mientras se evitan fiestas, ruidos excesivos y conflictos. Aunque la abstinencia de carne roja es obligatoria el Viernes Santo, muchas personas optan por prácticas de penitencia durante toda la semana.
El Jueves Santo marca un punto central en la Semana Santa colombiana. Durante esta jornada religiosa se conmemoran momentos clave en la vida de Jesucristo: la última cena que compartió con sus apóstoles, el gesto del lavatorio de pies como acto de humildad y servicio, y la institución de la Eucaristía. Estos eventos conforman el corazón espiritual del día y guían las prácticas de millones de fieles en todo el país.
Las actividades recomendadas para el Jueves Santo buscan profundizar en la reflexión y la cercanía con lo sagrado. La participación en la misa de la Cena del Señor es la práctica central, complementada con visitas a siete iglesias como tradición devocional. También se invita a realizar actos de servicio hacia otros, seguir el ejemplo del lavatorio de pies mediante obras de caridad, visitar enfermos y dedicar tiempo a la oración personal. Las cenas familiares deben ser tranquilas y austeras, manteniendo un ambiente de recogimiento más que de celebración.
Por el contrario, durante esta jornada se busca evitar actitudes y comportamientos que rompan con el espíritu del día. Se recomienda prescindir de fiestas, música fuerte y celebraciones eufóricas, manteniendo espacios de silencio y respeto. Las actividades de ocio mundano como ir al cine, a discotecas o realizar compras innecesarias se consideran inapropiadas, así como iniciar o mantener conflictos familiares. En su lugar, se promueve el perdón y la reconciliación.
Respecto a la alimentación, existe una aclaración importante: en la tradición católica, la abstinencia obligatoria de carne roja corresponde al Viernes Santo, no al Jueves Santo. Sin embargo, muchas personas optan por adoptar prácticas personales de penitencia durante toda la semana, eligiendo pescado, vegetales o legumbres como gesto de sencillez y reflexión. Esta costumbre de abstenencia se relaciona con prácticas ancestrales vinculadas a la penitencia y el recogimiento espiritual.
El Jueves Santo se vive, finalmente, como un día de preparación para las conmemoraciones posteriores. Combina actos religiosos formales con tradiciones comunitarias y hábitos personales enraizados en la fe. Aunque algunos lo describen como un momento de "felicidad" por el significado profundo de la Eucaristía, se desarrolla en un ambiente de recogimiento que genera las condiciones espirituales para las celebraciones que continúan en los días siguientes de Semana Santa.
Fuente original: El Tiempo - Vida