Israel intensifica bombardeos en Líbano justo antes de negociaciones de paz

Israel declaró el sur de Líbano como zona de combate y lanzó nuevos ataques contra la ciudad de Tiro. La escalada ocurre días antes de una reunión militar programada para el viernes en el Pentágono y de negociaciones patrocinadas por Estados Unidos. Los bombardeos han dejado miles de muertos en Líbano desde que Hezbolá abrió un frente contra Israel en marzo.
La tensión en la frontera entre Israel y Líbano escaló este jueves cuando el ejército israelí confirmó bombardeos contra Tiro, apenas horas después de declarar que todo el territorio libanés situado al sur del río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera, era oficialmente una "zona de combate". Las autoridades libanesas reportaron dos series de ataques que golpearon infraestructuras en la ciudad y sus alrededores, aunque el ejército israelí sostuvo que estaba atacando específicamente "infraestructura de Hezbolá".
Lo más llamativo del movimiento es su timing. Esta nueva ofensiva ocurre apenas días antes de que delegaciones militares de ambos países se reúnan el viernes en el Pentágono y cuando ya están programadas negociaciones patrocinadas por Estados Unidos para el 2 y 3 de junio. El contraste es evidente: mientras se supone que hay conversaciones para frenar el conflicto, los bombardeos continúan intensificándose.
La situación en el terreno es compleja. Israel ha ordenado la evacuación de civiles hacia el norte del río Zahrani y mantiene una franja de unos diez kilómetros en el sur de Líbano, conocida como la "línea amarilla", donde realiza operaciones de demolición y prohíbe el acceso a habitantes. Esta semana el ejército israelí anunció que ampliaría sus operaciones más allá de esa zona. Hezbolá, por su parte, afirma haber participado en enfrentamientos directos y ha reivindicado ataques con drones contra tropas israelíes.
El conflicto se remonta a marzo, cuando Hezbolá abrió un frente contra Israel en apoyo a Irán. Desde entonces, según datos del Ministerio de Salud libanés, han muerto 3.269 personas en territorio libanés. La delegación militar que se reunirá el viernes en Washington buscará, según fuentes militares, insistir en la necesidad de detener las hostilidades y presentar un plan para controlar las armas de Hezbolá.
Mientras tanto, libaneses intentaban celebrar el Eid al-Adha, una de las festividades más importantes del calendario musulmán, en medio de la evacuación ordenada y los bombardeos continuos. La paradoja de negociar mientras se intensifican los ataques refleja lo complicado que se ha vuelto el panorama en el Medio Oriente, donde los gestos de paz y las acciones militares parecen avanzar en direcciones opuestas.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



