Israel amplía ofensiva en Líbano y mata a 12 personas mientras se preparan diálogos de paz

Israel intensificó sus operaciones militares en el sur de Líbano más allá de la denominada "línea amarilla", cruzando así límites que había establecido. En paralelo, bombardeos israelíes dejaron al menos 12 muertos en la aldea de Mashghara, incluidos miembros de una misma familia. La escalada ocurre apenas días antes de que delegaciones de ambos países se reúnan en Washington para dialogar sobre un posible cese del conflicto, complicando cualquier posibilidad de paz en una región donde ya hay más de un millón de desplazados libaneses.
Israel ordenó una expansión de su operación terrestre en el sur de Líbano este martes, traspasando la llamada "línea amarilla", una demarcación que el país había trazado de forma unilateral en la frontera. El primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó personalmente la medida, asegurando que sus fuerzas operan con "grandes fuerzas terrestres" tomando el control de "zonas estratégicas" en territorio libanés. Un mando militar israelí justificó la ampliación diciendo que busca "eliminar las amenazas directas" contra ciudadanos israelíes y sus tropas.
La escalada militar se materializó con violencia inmediata. Un ataque aéreo israelí sobre la aldea oriental de Mashghara dejó al menos 12 personas muertas, entre ellas varios miembros de una misma familia, según reportó la Agencia Nacional de Noticias estatal de Líbano. Este bombardeo se produce después de que Netanyahu, el lunes anterior, ordenara intensificar las operaciones, declarando: "Estamos en guerra con Hezbolá y vamos a intensificar nuestros ataques". El Ejército israelí reportó haber realizado más de 100 ataques durante la noche del lunes y madrugada del martes contra lo que denominó objetivos de Hezbolá, incluyendo almacenes militares y centros de mando. Un funcionario de seguridad israelí informó a través de medios internacionales que se envió un batallón adicional al Líbano para reforzar la campaña.
Netanyahu celebró una reunión de seguridad en el ministerio de Defensa, movimiento que analistas interpretan como indicador de una posible nueva intensificación de los asaltos. Ministros de su gobierno de extrema derecha pidieron retomar bombardeos contra Beirut. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, fue particularmente agresivo en sus demandas, mientras Netanyahu sentenciaba: "Los golpearemos con fuerza y sin piedad".
Por su lado, Hezbolá respondió con ataques propios. El grupo afirmó haber lanzado cohetes, artillería y drones explosivos contra tropas israelíes movilizándose a lo largo del río Litani. Un dron del grupo, respaldado por Irán, impactó la comunidad israelí de Metula sin causar heridos, lo que llevó al Ejército israelí a reactivar sistemas de alerta en teléfonos móviles de poblaciones fronterizas.
Lo paradójico es que esta escalada ocurre apenas tres días antes de que delegaciones militares de Israel y Líbano se reúnan en Washington para conversaciones directas sobre una posible salida al conflicto. El Gobierno libanés espera lograr un alto el fuego permanente y la retirada de tropas israelíes, pero Israel condiciona su retiro a que Hezbolá deje de representar una amenaza, condición que la milicia rechaza categóricamente. Hezbolá ha prometido continuar la lucha hasta que Israel cese sus ataques aéreos y retire sus fuerzas.
El costo humanitario es devastador. Más de un millón de libaneses han abandonado sus hogares por la escalada que comenzó el 2 de marzo cuando Hezbolá lanzó misiles contra Israel. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 3.185 personas han muerto en Líbano y más de 9.600 han resultado heridas. Del lado israelí, tres soldados y un contratista de defensa han muerto, además de dos civiles en el norte del país, la mayoría víctimas de drones.
Este conflicto no existe aislado. Es parte de una confrontación regional más amplia que incluye la guerra entre Israel e Irán y negocios en curso en Qatar. Un memorando filtrado sugiere que un acuerdo entre Washington y Teherán incluiría el fin de la guerra en todos los frentes, incluyendo Líbano. Sin embargo, cuando en abril se anunció un alto el fuego contra Irán, Israel lo negó y lanzó ese mismo día un ataque masivo que dejó más de 200 muertos. Ahora, el presidente estadounidense Donald Trump agregó nuevas condiciones, exigiendo que Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel. "Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo", escribió Trump en redes sociales, complicando aún más las posibilidades de paz mientras los combates continúan intensificándose.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



