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Irán bajo los bombardeos: ciudadanos atrapados entre las bombas y el control del régimen

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Irán bajo los bombardeos: ciudadanos atrapados entre las bombas y el control del régimen
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Los iraníes viven una realidad de destrucción y miedo tras los ataques estadounidenses e israelíes que han dejado más de mil muertos. Las calles de Teherán están vacías, los servicios básicos colapsan y los cortes de internet aíslan a la población. Mientras Washington y Tel Aviv esperan un levantamiento popular, lo que reina es el pánico por sobrevivir y el refuerzo de los controles policiales del régimen.

En Teherán no hay levantamiento popular. Lo que hay es silencio, destrucción y miedo. Las calles que deberían estar llenas a estas alturas del año permanecen prácticamente vacías. Los edificios destruidos se multiplican, los supermercados y panaderías apenas funcionan, y la mayoría de comercios ha cerrado. Una ciudad de diez millones de habitantes que ahora parece desierta.

Samireh, una enfermera de 33 años que pertenece al personal esencial y permanece en la capital iraní, lo resume en pocas palabras a una agencia de noticias: "Me da miedo caminar por las calles desiertas, pues las bombas siguen cayendo del cielo". No es una expresión aislada. Docenas de testimonios pintan la misma imagen: civiles atrapados en sus propios barrios, incapaces de encontrar un lugar seguro. Los bombardeos no distinguen. Han golpeado escuelas, hospitales y edificios residenciales. Una escuela de niñas reportó más de cien muertes. Los principales barrios afectados son aquellos donde operan ministerios, tribunales y cuarteles militares, pero las explosiones también alcanzan las casas cercanas. Kamran, un habitante de Teherán, explicó el dilema de muchos: "No sabemos qué zonas son seguras. Atacaron un barrio, nos mudamos, y luego atacaron el lugar al que nos habíamos trasladado. Ya no hay ningún lugar seguro". Firuzeh Seraj, madre de una niña de diez años que requiere diálisis, lo expresó entre lágrimas: "Mi hija de 10 años está en diálisis y ahora estamos atrapados. Tengo miedo de llevarla al hospital. ¿Y si lo bombardean?".

El colapso de los servicios agudiza la sensación de desamparo. El internet falla constantemente, cortando el contacto con el mundo exterior. Los cortes de electricidad y agua se hacen cada vez más prolongados. Los cajeros automáticos no funcionan. Las colas para obtener gasolina y pan se alargan. Los precios de productos básicos como los huevos han subido dramáticamente. Fatemeh, una mujer de 80 años que vive en Bushehr, una ciudad costera del Golfo Pérsico, dijo a una agencia de noticias: "Mis hijos me llaman, pero ni siquiera internet funciona bien. Tengo miedo, mucho miedo, de no volver a verlos y de morir en estos bombardeos". Ciudadanos entrevistados admiten que todavía hay alimentos y medicinas en las tiendas, pero temen que los suministros comiencen a escasear si el conflicto se prolonga. El pánico al desabastecimiento crece.

Mientras Estados Unidos e Israel justifican sus ataques como una forma de debilitar al régimen y esperan provocar un levantamiento popular, la realidad es otra. Los iraníes están demasiado ocupados sobreviviendo. Y cuando la indignación aflora, no solo va dirigida hacia los atacantes. Hassan, un oficial retirado del Ejército, cuestionó a una agencia de noticias: "¿Por qué tanta hostilidad hacia el mundo? ¿Qué hemos ganado con este programa nuclear aparte de bombardeos, aislamiento y miseria?". La muerte del líder supremo Ali Jamenei en los primeros bombardeos incluso generó celebraciones espontáneas en algunas zonas, ya que muchos lo ven como responsable de años de represión brutal.

Pero esas expresiones de descontento han provocado una respuesta inmediata del régimen. El despliegue de fuerzas policiales se ha multiplicado, especialmente en la capital. Fariba Gerami, de 27 años, describió la situación: "Hay controles en cada calle y callejón". Un estudiante de 25 años añadió que "hay checkpoints por todos lados, están asustados de sus propias sombras". El régimen ha recurrido incluso a mensajes SMS intimidatorios. Un ciudadano contó que recibió advertencias de que "si salimos, nos tratarán con dureza" y que uno de esos mensajes advertía: "Si alguno de ustedes sale a protestar, lo consideraremos colaborador de Israel".

Los iraníes están atrapados en un dilema brutal. De un lado, los bombardeos estadounidenses e israelíes que buscan destruir capacidades militares pero golpean a civiles. Del otro, un régimen que refuerza su control sobre una población asustada. En medio, la gente intenta simplemente sobrevivir. El calendario persa marca que en torno al 21 de marzo comienza el Nouruz, el año nuevo iraní, una fecha que debería traer celebración y reuniones familiares. En años anteriores, los bazares estarían animados y los comerciantes vivirían sus semanas más productivas. Este año, Irán permanece sumido en el silencio, la incertidumbre y el miedo.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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