Irán acusa a EE.UU. de "incompetencia" tras negar visas a parte de su delegación en el Mundial

La selección de Irán partió hacia México para el Mundial 2026, pero casi veinte miembros de su delegación fueron rechazados en sus solicitudes de visa para ingresar a Estados Unidos. Aunque los jugadores sí obtuvieron autorización, funcionarios administrativos y diplomáticos se quedaron sin permiso. Irán denuncia que esto genera una desventaja competitiva y viola los principios que deben regir los eventos deportivos internacionales.
Con la tensión geopolítica como telón de fondo, la selección de Irán despegó este sábado desde Turquía rumbo a México para disputar la Copa del Mundo 2026. Lo que debería ser un viaje de pura expectativa futbolística se convirtió en otro episodio de la complicada relación entre Teherán y Washington, cuando las autoridades estadounidenses negaron visas a casi veinte miembros de la delegación iraní.
La situación es paradójica: todos los futbolistas recibieron sus permisos para entrar a territorio estadounidense. Pero funcionarios clave de la Federación Iraní de Fútbol no corrieron con la misma suerte. Entre los rechazados está el secretario general de la federación, Hedayat Mombini; el director ejecutivo, Mehdi Kharati; el director de comunicación, Mohsen Motamedkia; y representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. El viernes, el embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack, había anunciado que se habían expedido las visas para los jugadores, pero guardó silencio sobre los rechazo a los directivos.
Para Irán, esta decisión no es un simple trámite administrativo. El embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, denunció que Washington "no ha explicado las razones por las que algunos miembros de la delegación continúan sin recibir sus visas". La situación se complica aún más porque los jugadores que sí fueron autorizados solo tienen permisos limitados: pueden entrar a Estados Unidos el día del partido y deben salir ese mismo día. Esto significa que la delegación estará basada en Tijuana, en la frontera mexicana, y deberá realizar viajes constantemente hacia Los Ángeles y Seattle para disputar sus encuentros.
"Es un desafío para nuestros jugadores", admitió Pasandideh, refiriéndose al desgaste físico y logístico que genera esta fórmula. Otras selecciones podrán concentrarse cerca de sus estadios, ahorrando tiempo y energía. Irán, en cambio, estará saltando la frontera cada vez que juegue. Irán está en el grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, y jugará dos de sus tres encuentros en territorio estadounidense.
La frustración iraní escaló cuando la Embajada en Sudáfrica soltó un mensaje directo en redes sociales: "El incompetente anfitrión del Mundial, Estados Unidos, está fallando en cumplir adecuadamente con sus responsabilidades". Teherán insiste en que, como país anfitrión de un evento FIFA, Estados Unidos tiene la obligación de garantizar que todos los miembros de las delegaciones reciban visas sin restricciones injustificadas.
Ante esta situación, Irán ha solicitado la intervención de la FIFA para que garantice igualdad de condiciones para todas las selecciones. Aunque reconoce que México ha ofrecido su apoyo, Teherán considera que las restricciones migratorias estadounidenses violan los principios fundamentales que deben regir los grandes eventos deportivos internacionales. Con apenas una semana para el debut del torneo, la incertidumbre persiste sobre si los miembros rechazados lograrán obtener sus visas antes de que comience la competencia.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



