Hezbolá enfrenta aislamiento político en Líbano tras lanzar ataque contra Israel

Hezbolá disparó cohetes hacia Israel en venganza por la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, desencadenando una respuesta militar devastadora que ha dejado decenas de muertos y miles de desplazados. El movimiento chií ha perdido apoyo político incluso dentro de su propia comunidad, y el Gobierno libanés decidió prohibir sus actividades militares. La población libanesa, agotada por conflictos previos, cuestiona una decisión que considera suicida para el país.
El lunes 2 de marzo, Hezbolá reivindicó el lanzamiento de cohetes hacia Israel en represalia por el asesinato en Teherán del líder supremo iraní Alí Jamenei. Con esa decisión, el movimiento político-militar libanés rompió meses de relativa contención que había mantenido desde el alto el fuego firmado en noviembre de 2024. La respuesta de Israel fue inmediata y letal: ofensivas aéreas en el sur del Líbano y en los suburbios de Beirut que dejaron, según reportaron las autoridades libanesas el 4 de marzo, más de 70 muertos y decenas de miles de desplazados. El Gobierno de Benjamín Netanyahu ordenó además la ocupación de nuevas posiciones y la creación de una "zona de amortiguación" en el sur del país.
La escalada abrió una grieta visible en la coalición política libanesa. El Gobierno decidió prohibir las actividades militares de Hezbolá tras una reunión extraordinaria del gabinete. Más significativo aún: los ministros chiítas afines al movimiento no bloquearon esta decisión. Según el ministro de Justicia libanés Adel Nassar en declaraciones a France 24, aunque "no podemos sino condenar la magnitud de la reacción israelí, que es desproporcionada", es evidente que "Hezbolá ha ofrecido deliberadamente y a sabiendas este pretexto para la agresión israelí". Nassar agregó: "Es inconcebible que un partido político tome la iniciativa de lanzar cohetes contra otro país, por muy enemigo que sea. Esta actitud por parte de Hezbolá es irresponsable".
Los críticos dentro del Líbano cuestionan la lógica detrás de la acción. Un responsable de un partido rival ironizó bajo anonimato: "Nunca había visto a una supuesta resistencia, que se supone que debe liberar al país del ocupante, hacer todo lo posible, por el contrario, para ofrecerle una excusa para enviar aún más tropas". Karim El Mufti, investigador en Ciencias Políticas y Derecho Internacional en Sciences Po, sugiere que Hezbolá "podría haber optado también por llevar hasta el extremo su lógica suicida y autodestructiva, que también está en consonancia con su ideología chií, en particular con el martirio del imán Husein". El académico advierte que la estrategia del movimiento "tiene más que ver con la autodestrucción que con otra cosa".
La ira contra Hezbolá crece incluso dentro de su base política natural: la comunidad chií. Mahmoud Fakih, periodista del diario An-Nahar, reporta que pleno Ramadán, familias enteras huyen nuevamente buscando refugio, mientras que en el centro de Beirut desplazados del sur duermen en sus autos. "La mayoría de los libaneses se oponen a esta guerra y a la implicación del país en este conflicto, dado el sufrimiento padecido hace apenas un año y medio, y consideran la iniciativa de Hezbolá como un suicidio militar y político", afirma.
Hussein Ibish, investigador principal del Arab Gulf States Institute, declara desde Beirut: "Hay mucha ira contra Israel, porque el Líbano ha sido víctima del Estado hebreo en numerosas ocasiones, pero hay aún más ira contra Hezbolá, a un nivel que nunca había visto desde su creación en 1982". Ibish subraya que el resentimiento prevalece "incluso dentro de la comunidad chiíta, ya que muchos consideran que ha arrastrado imprudentemente al país a una guerra que no puede permitirse". Para este analista, la paciencia libanesa con el movimiento se ha agotado: "No está desgastada, se ha agotado".
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



