Gualam: la guadua se convierte en material de construcción para descarbonizar Colombia

La Universidad Piloto de Colombia desarrolló Gualam, un material hecho a partir de fibra de guadua que reemplaza plásticos y maderas convencionales. Tras siete años de investigación, lograron láminas de apenas 3 milímetros que son livianas, resistentes y 100 por ciento locales. El proyecto ya se aplica en vivienda rural en Cundinamarca, donde enseña a las comunidades a fabricar sus propios materiales de construcción de manera sostenible.
En Colombia tenemos una planta que podría revolucionar cómo construimos: la guadua. Los programas de Arquitectura e Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Piloto acaban de presentar Gualam, una tecnología que transforma esta fibra en un material industrial capaz de reemplazar los derivados del petróleo que usamos habitualmente en construcción y diseño.
El proceso no fue rápido. Tomó dos años de investigación aplicada más cinco años gestionando los derechos de propiedad intelectual, pero el resultado vale la pena. El equipo, liderado por Andrés Valverde Farré y Néstor Fernando Penagos, logró crear láminas de guadua de apenas 3 milímetros de espesor que son sorprendentemente resistentes y ligeras. Eso significa que pueden usarse donde antes solo servían los plásticos sintéticos o maderas comerciales. El material ya está en lámparas, mobiliario, techos falsos y envolventes arquitectónicas. Una aplicación práctica es la lámpara LES:450: a partir de una sola guadua se fabrican aproximadamente 400 lámparas de unos 50 gramos cada una que consumen apenas tres vatios. Para comunidades con acceso limitado a electricidad, esto es un juego completamente diferente.
Lo interesante es que Gualam no es solo un producto que llegó desde un laboratorio universitario. El proyecto se extendió a la vereda Guavio Alto, entre Fusagasugá y Arbeláez en Cundinamarca, una zona de difícil acceso donde los investigadores trabajaron con familias campesinas para adaptar la tecnología a sus necesidades reales. La idea central es que la comunidad misma aprenda a transformar la guadua en muros para viviendas rurales, reduciendo la dependencia de materiales caros que, por la geografía montañosa, son difíciles de conseguir.
"Buscamos garantizar una transición ecológica en términos de materialidad, sustituyendo derivados del petróleo por un material 100 por ciento local, renovable y biodegradable", explicó Valverde Farré. Pero además de eso, el proyecto revive un oficio tradicional que se había debilitado con el tiempo. No se trata de entregar un producto acabado, sino de recuperar conocimientos sobre la guadua y enseñar autoconstrucción con estándares técnicos modernos.
El modelo funcionó de manera colaborativa. Durante la presentación de resultados el 28 de febrero, estudiantes investigadores y comunidad local mostraron cómo se organizaron para adquirir y fabricar sus propias herramientas. El proyecto no busca explotación comercial, sino que la tecnología sea apropiada por la gente para mejorar su calidad de vida y enfrentar desafíos climáticos.
"Nuestro propósito es que la tecnología sea apropiada por la comunidad y que el proceso de innovación se construya desde el territorio", agregó Valverde Farré. En la práctica, esto significa que la innovación técnica se vuelve herramienta de desarrollo social real. La ciencia y la tecnología, en este caso, no quedan encerradas en la universidad sino que se convierte en algo escalable para las regiones colombianas.
Fuente original: Impacto TIC


