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Gigantes chinos de la carne de cerdo exportan sus "rascacielos para cerdos" al mundo

Fuente: Agronegocios - Finca
Gigantes chinos de la carne de cerdo exportan sus "rascacielos para cerdos" al mundo
Imagen: Agronegocios - Finca Ver articulo original

China está llevando su modelo de granjas porcinas de múltiples plantas más allá de sus fronteras. Empresas como Muyuan Foods, el mayor productor mundial, se asocian con operadores en Vietnam y otras naciones para construir cochiqueras verticales que prometen mayor eficiencia, mejor bioseguridad y menor uso de tierra. El modelo, impulsado por la escasez de trabajadores agrícolas y regulaciones ambientales, ya genera debates sobre su viabilidad internacional, especialmente por preocupaciones sobre bienestar animal.

En las afueras de Ezhou, en la provincia china de Hubei, dos edificios de 26 plantas se elevan sobre el horizonte rural. Pero estos rascacielos no alojan personas: albergan cientos de miles de cerdos. Estas instalaciones, y otras similares que se multiplican por toda China, representan una reinvención radical de la ganadería porcina industrial, y ahora las empresas chinas buscan replicar este modelo en el extranjero.

Muyuan Foods, el mayor productor mundial de carne de cerdo por volumen de ventas, es el protagonista de esta expansión. La compañía ya opera granjas verticales de hasta seis plantas en China y acaba de lanzar una asociación con la empresa vietnamita BAF para construir las primeras cochiqueras de múltiples plantas en Vietnam este año. El movimiento refleja cómo un modelo surgido de la necesidad está buscando convertirse en un estándar global. "Hemos sustituido las granjas porcinas tradicionales de una sola planta por cochiqueras de varias plantas para mejorar la eficiencia operativa y el uso del suelo, promover el reciclaje de estiércol y residuos, y garantizar la bioseguridad", explicaba Muyuan en su salida a Bolsa por 1.400 millones de dólares en Hong Kong hace poco.

El salto de China a otros mercados no es casual. Después del brote de peste porcina africana de 2018 que devastó las piaras chinas, el gobierno comenzó a promover granjas industriales formales sobre la crianza tradicional en hogares. Una norma de 2019 formalizó el uso de edificios de múltiples plantas, abriendo la puerta a inversiones masivas. Hoy, la capacidad anual de Muyuan alcanza los 81 millones de cerdos, cifra que supera por mucho la de España, el tercer productor mundial. El complejo más grande de la empresa incluye 21 edificios de seis plantas que combinan producción de alimentos, cría y sacrificio.

¿Qué hace funcionar este modelo? Ian Lahiffe, consultor agrícola de Pekín, señala que los sistemas avanzados de ventilación y esterilización, combinados con automatización china, son clave. Los edificios incorporan sistemas de desodorización, reservan plantas específicas para gestación y lactancia, y funcionan con alimentación precisa controlada por inteligencia artificial. Empresas como Guangxi Yangxiang ya operan granjas de hasta 17 plantas. Wang Tenghao, director general de cría en Qinglian Food, estima que existen entre 20 y 30 granjas de múltiples plantas en la provincia de Zhejiang, cuando hace una década apenas había una.

La escasez de trabajadores agrícolas es un motor importante. Muyuan opera un equipo de investigación de 6.300 empleados y automatiza prácticamente todo, desde la inspección de salud de los animales hasta la distribución de alimentos, reduciendo así la dependencia de mano de obra rural. Además, estas granjas verticales ahorran tierra: Muyuan afirma que su modelo reduce las necesidades de terreno en más de 1.600 hectáreas. Con regulaciones que exigen que las granjas estén a al menos 500 metros de residencias, la verticalidad se convierte en una solución práctica.

Sin embargo, el modelo enfrenta resistencia internacional. Un "rascacielos para cerdos" en la Alemania Oriental comunista cerró en 2023 tras acusaciones recurrentes de crueldad animal. Grupos de defensa de animales argumentan que estos entornos son desolados, superpoblados y que concentrar demasiados animales en espacios reducidos aumenta los riesgos de enfermedades. El intento de Guangxi Yangxiang de construir una granja similar en Corea del Sur fue rechazado por la oposición de defensores de derechos animales. Wang reconoce que la bioseguridad es un reto: el flujo de aire entre plantas puede propagar enfermedades rápidamente, y los olores se dispersan más en edificios altos.

China busca expandir este modelo porque tiene incentivos para hacerlo. Pekín quiere limitar su población porcina nacional, que superó los 400 millones en años recientes, para controlar precios mediante reducción de oferta. Esto empuja a productores como Muyuan a buscar mercados externos. "Si otros países quieren seguir ese camino, probablemente comprarán a una empresa china ya existente en lugar de pasar por múltiples iteraciones ellas mismas", señala Lahiffe. Los productores chinos ya ofrecen "condiciones muy atractivas" para construir estos proyectos en el exterior, anticipa el analista. El debate está abierto: ¿es este el futuro inevitable de la ganadería global, o una solución específica para el contexto chino que otros países rechazarán?

Fuente original: Agronegocios - Finca

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