Gaza respira tras 100 días de tregua, pero la crisis humanitaria sigue al borde del colapso

A cien días del alto el fuego en Gaza, las agencias de la ONU han logrado ampliar significativamente sus operaciones de ayuda, llegando a más de un millón de personas mensuales con alimentos, medicinas y asistencia en efectivo. Sin embargo, el 77% de la población enfrenta inseguridad alimentaria severa y depende casi totalmente de la ayuda internacional. La llegada del invierno, con sus lluvias e inundaciones, ha agravado la propagación de enfermedades, mientras que en Cisjordania las operaciones militares israelíes han cerrado servicios básicos en Hebrón.
Cien días después de que entrara en vigencia el alto el fuego, la Organización de las Naciones Unidas ha intensificado dramáticamente sus operaciones humanitarias en Gaza. El Programa Mundial de Alimentos ahora atiende a más de un millón de personas cada mes mediante una red de distribución que incluye cientos de puntos de entrega y 20 almacenes estratégicamente ubicados, algunos tan cercanos a las zonas de conflicto como Beit Lahia y el campamento de Jabalia. Estos números representan un cambio sustancial en la capacidad de la ONU para llegar a la población civil durante la tregua.
La ayuda que distribuyen las agencias internacionales es variada e integral. Más de 400.000 personas reciben comidas calientes diariamente a través de 45 cocinas comunitarias, mientras que alrededor de 200.000 mujeres embarazadas, lactantes y niños menores de cinco años acceden a programas de nutrición especializada. Las escuelas tampoco quedan fuera: 235.000 menores en 250 espacios temporales de aprendizaje reciben refrigerios escolares, lo que cubre aproximadamente el 40% de la población estudiantil. Adicionalmente, cerca de 60.000 familias mensualmente reciben asistencia en dinero digital que les permite comprar en mercados locales, lo cual también ayuda a mantener viva una economía severamente destrozada.
A pesar de estos avances significativos, la situación sigue siendo crítica. Según el último análisis de seguridad alimentaria, el 77% de la población de Gaza enfrenta niveles de hambre de crisis o peores. Casi todas las familias dependen completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir, una realidad que las agencias de la ONU consideran insostenible a largo plazo. Esta vulnerabilidad extrema deja a toda la población un paso atrás de la catástrofe total.
El invierno ha añadido nuevas capas de complejidad al panorama. Las lluvias intensas, inundaciones y el hacinamiento en refugios improvisados han disparado los casos de enfermedades respiratorias y cutáneas. Con los sistemas de agua, saneamiento y salud colapsados, el riesgo de brotes epidémicos es real e inminente. Por eso, agencias como UNRWA, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud iniciaron una nueva ronda de vacunación para niños menores de tres años.
Las agencias de la ONU son claras en sus demandas para evitar un nuevo colapso: deben mantenerse abiertos los pasos fronterizos, habilitarse corredores humanitarios seguros desde Jordania y Egipto, y apoyarse al sector privado local. Sin estas condiciones, advierten, el trabajo realizado en estos cien días podría desvanecerse rápidamente.
Mientras Gaza lucha por recuperarse, la situación en Cisjordania se agrava. En Hebrón, fuerzas israelíes han impuesto toque de queda a cerca de 25.000 palestinos mientras ejecutan una operación a gran escala que incluye despliegue masivo de vehículos militares, francotiradores en tejados y cierre de seis carreteras internas. Las consecuencias son inmediatas: cuatro panaderías cerraron, dos tiendas donde 4.000 personas reciben suministros esenciales mediante vales de la ONU permanecen clausuradas, y la educación se ha suspendido en más de una docena de escuelas, afectando a miles de estudiantes. La expansión de la crisis humanitaria en la región parece inevitable.
Fuente original: ONU - Oriente medio



