Fósil de tortuga marina hallado en La Guajira revela nueva especie de 132 millones de años

Un caparazón de tortuga marina encontrado en La Guajira durante los años 50 y guardado durante más de seis décadas en un museo suizo fue identificado recientemente como una especie nueva. El hallazgo amplía lo que se conocía sobre la distribución geográfica de estas tortugas primitivas, que hasta ahora se creía exclusiva de Europa. El descubrimiento sugiere que estos reptiles marinos también habitaron el norte de Sudamérica hace entre 132 y 125 millones de años.
Una tortuga marina petrificada recolectada en La Guajira hace más de 70 años acaba de revelar un secreto guardado durante décadas. El fósil, que estuvo almacenado en el Naturhistorisches Museum Basel de Suiza, fue identificado recientemente como una especie nunca antes conocida por la ciencia. El hallazgo, publicado en la revista Swiss Journal of Palaeontology, cambia lo que se entendía sobre cómo evolucionaron y se distribuyeron estos antiguos reptiles marinos.
El caparazón fue recolectado por el geólogo suizo Otto Renz en la región de Cuña de Cuiza, en La Guajira, durante la década de 1950. Después de eso, permaneció olvidado en las colecciones del museo durante más de 60 años. Solo cuando fue redescubierto y estudiado con tecnologías modernas como fotografía de alta resolución y microscopía digital, los científicos pudieron identificar sus características únicas. La nueva especie fue nombrada Craspedochelys renzi. El caparazón mide 25,5 centímetros de largo y 23,1 de ancho, y conserva parte de los huesos de las extremidades posteriores y varias vértebras caudales.
Lo más relevante del descubrimiento es que esta tortuga vivió hace aproximadamente 132 a 125 millones de años, durante el Cretácico inferior. Hasta ahora, los fósiles de tortugas de su grupo, conocidas como plesiochelyids, se encontraban casi exclusivamente en Europa y en periodos más antiguos. Este ejemplar colombiano es el más joven jamás encontrado de su tipo en todo el mundo y el segundo hallazgo del grupo fuera de Europa. Los científicos señalan que esto "representa una expansión significativa del rango geográfico y temporal" de estas tortugas marinas primitivas.
El fósil procede de la Formación Moina, una capa de roca que se interpreta como un depósito marino somero de hace más de 125 millones de años. En esa época, el norte de Colombia era una zona costera con alta disponibilidad de nutrientes. La presencia de restos de otros animales marinos como bivalvos y ammonites en la misma capa de roca sugiere que estas tortugas convivían en un ecosistema marino dinámico, posiblemente junto con otros linajes de tortugas marinas primitivos.
El redescubrimiento de este fósil subraya por qué revisar colecciones históricas puede ser tan importante. Los autores del estudio enfatizan que este caso "subraya la importancia de reevaluar las colecciones históricas y destaca el potencial de futuros descubrimientos en regiones poco exploradas como el norte de Sudamérica". Una pieza guardada durante décadas, cuando finalmente se analiza con nuevas metodologías y herramientas científicas, puede cambiar la comprensión que tenemos sobre la historia evolutiva del planeta. En este caso, una tortuga marina colombiana fósil ha obligado a los científicos a rediseñar los mapas y cronologías que tenían aceptados sobre cómo se distribuyeron estos reptiles marinos antiguos.
Fuente original: El Tiempo - Vida