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Fitch advierte: el alza del salario mínimo presionará las ganancias de los bancos colombianos

Fuente: Portafolio - Economía
Fitch advierte: el alza del salario mínimo presionará las ganancias de los bancos colombianos
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La agencia calificadora Fitch Ratings alertó que el aumento del salario mínimo en Colombia llegará más allá del mercado laboral y golpeará directamente los bolsillos de los bancos. Combinado con tasas de interés altas, inflación persistente y mayores costos de financiación, el sector financiero enfrentará presión sobre sus ganancias y la calidad de sus carteras de crédito. Aunque Fitch ve al sistema bancario con suficiente solidez para superar estos retos, advierte que los próximos años serán de mayor exigencia operativa.

Cuando el gobierno sube el salario mínimo, la mayoría piensa en los trabajadores y sus bolsillos. Pero Fitch Ratings, una de las principales agencias que califica la salud financiera de empresas e instituciones, acaba de recordarle al país que esa decisión también impacta duramente a los bancos. Y no de la mejor manera.

Según el análisis de Fitch, el incremento salarial que se espera que finalmente se mantenga en Colombia llegará en el peor momento posible. Los bancos ya estaban peleando con tasas de interés altas y una inflación que no baja de donde debería, situación que les reduce las ganancias. Ahora, con salarios más altos, los costos operativos suben aún más. El resultado es que "se enfrentan a dificultades en sus ganancias y la calidad de sus activos". En otras palabras: menos plata en las arcas bancarias y más riesgo de que los créditos que otorgaron no se paguen.

El problema más visible está en lo que los expertos llaman compresión del margen de interés neto. Traducido al lenguaje del ciudadano común: los bancos pagan más para conseguir dinero que prestar (porque las tasas de política monetaria están altas), pero no pueden subir los intereses de los créditos tan rápido como les gustaría, porque la gente simplemente no estaría en condiciones de pagar. Entonces quedan atrapados en el medio, ganando menos por cada préstamo que otorgan. Fitch recuerda que el banco central elevó recientemente las tasas oficiales en 100 puntos básicos y que se anticipa una inflación cercana al 6% con tasas de política alrededor del 11% para 2026.

El alza del salario mínimo podría tener efectos contradictorios. A corto plazo, más dinero en los bolsillos de los trabajadores podría estimular el consumo y los préstamos personales. Suena positivo. Pero aquí viene la trampa: esta mayor demanda de crédito ocurre cuando la inflación y las tasas altas ya están presionando la capacidad real de la gente para pagar deudas. Las familias estarían pidiendo más dinero prestado, pero en realidad, su poder de compra sigue siendo limitado. Esto aumenta el riesgo de que no puedan pagar sus préstamos.

Hay un segmento que preocupa especialmente a Fitch: los créditos hipotecarios, particularmente los de vivienda de interés social. Estos préstamos están directamente ligados al salario mínimo, lo que significa que cuando este sube, también suben los requisitos de pago. Con tasas hipotecarias alrededor del 10% y sin subsidios gubernamentales que ayuden, muchas familias están quedando excluidas. Algunos podrían intentar endeudarse más para completar el dinero que necesitan, pero los bancos tienen límites de cuánta deuda permiten por ingresos. El resultado es que varios hogares podrían optar por no comprar vivienda y quedarse alquilando por ahora.

Fitch también expresó preocupación sobre una posible medida que ha mencionado el gobierno: las inversiones forzosas para el sector crediticio. En otras palabras, obligar a los bancos a prestar dinero a sectores específicos sin que evalúen si es una decisión prudente técnicamente. Para la agencia, esto sería problemático porque "podrían surgir riesgos crediticios si el gobierno introduce requisitos de préstamo obligatorios que obliguen a los bancos a conceder crédito independientemente de los criterios técnicos o las políticas conservadoras de suscripción", advirtieron. Una medida así podría comprometer la liquidez del sistema y acelerar el deterioro de la calidad de los activos.

Pese a este panorama retador, Fitch no está prediciendo que los bancos colombianos entren en crisis. La agencia cree que el sistema tiene suficiente colchón de capital regulatorio y gestión de riesgos conservadora para absorber las pérdidas esperadas. Los bancos deberían seguir ganando dinero, aunque menos que antes, y podrían mantener sus reservas sin necesidad de ayuda externa. Lo que sí anticipa Fitch es una etapa de mayor exigencia operativa donde el aumento del salario mínimo, combinado con tasas altas e inflación persistente, redefinirá los riesgos y desafíos para la banca colombiana durante los próximos años.

Fuente original: Portafolio - Economía

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