ÚltimasNoticias Colombia

Internacional

Familia de víctima de apuñalamiento en Belfast pide frenar el odio antimigratorio

Fuente: France 24 - Europa
Familia de víctima de apuñalamiento en Belfast pide frenar el odio antimigratorio
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Los familiares de Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo en un ataque con cuchillo en Belfast, hacen un llamado urgente para que su tragedia no sea usada para avivar la xenofobia. Sus palabras contrastan con los disturbios violentos que sacudieron la ciudad desde el lunes, donde manifestantes incendiaron viviendas e identificaron erróneamente a inmigrantes como responsables. El acusado, un ciudadano sudanés, compareció ante la justicia mientras las autoridades refuerzan la seguridad y abren debate sobre el rol de las redes sociales en la violencia.

Belfast despierta estos días con las cicatrices del caos. El pasado lunes 8 de junio, Stephen Ogilvie fue atacado a cuchillo en el norte de la ciudad, perdiendo su ojo izquierdo en una agresión brutal que quedó registrada en video. Las imágenes circularon por redes sociales y desencadenaron algo que sus propios familiares temían: una oleada de venganza colectiva contra inmigrantes.

Lo que vino después fue un infierno. Cientos de manifestantes, muchos con rostros cubiertos, incendiaron vehículos y casas en diferentes puntos de Belfast y otras localidades de Irlanda del Norte. Los errores fueron mortales: casas fueron quemadas tras ser identificadas erróneamente como residencias de personas migrantes. En las llamadas de emergencia se escuchaba el pánico de familias, incluyendo un bebé, siendo rescatadas de sus hogares envueltos en llamas. Un residente llamado Jamie Corry intentó detener personalmente a quienes incendiaban su vivienda, sin éxito. Anselme Shima, congoleño radicado en Belfast hace casi una década, resumió el terror en pocas palabras: "No sabemos qué hacer. Tengo miedo. Al ver esto, me pregunto si seré el próximo".

Precisamente para detener esta escalada de odio, la familia Ogilvie salió a hablar este miércoles 10 de junio. Su mensaje fue directo y contundente: "No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente ni para avivar la hostilidad". Enfatizaron que "los disturbios nocturnos no son bienvenidos" y destacaron que muchos inmigrantes "hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería". Fue un acto de valentía moral en medio de la rabia generalizada.

Las autoridades británicas e irlandesas se alinearon detrás de este mensaje. El primer ministro británico Keir Starmer condenó el apuñalamiento como "repugnante" pero subrayó que "expulsar a la gente de sus hogares no es la respuesta adecuada". La ministra de Justicia Naomi Long acusó directamente a "actores de mala fe" de aprovechar el miedo para promover ataques racistas. Incluso el juez Steven Keown, en una intervención inusual tras la audiencia contra el acusado, advirtió que quienes participen en actos de violencia "también irán a prisión".

El presunto atacante, Hadi Alodid, ciudadano sudanés de 30 años, compareció por videoconferencia ante el tribunal este miércoles. La fiscalía lo acusa de intento de asesinato, posesión ilegal de cuchillo y amenazas contra un radiólogo que lo atendió en el hospital. Fue encontrado con un cuchillo de cocina junto a la víctima y, según testimonios, también amenazó al personal sanitario. Quedó en prisión preventiva hasta su próxima audiencia el 8 de julio.

Lo inquietante es el patrón que se repite. Irlanda del Norte históricamente tuvo baja inmigración debido al conflicto conocido como "Los Problemas", pero en años recientes esa realidad ha cambiado. El censo de 2021 mostraba que más del 96 por ciento de la población era identificada como blanca, aunque esa proporción ha ido disminuyendo. Simultáneamente, las denuncias de incidentes racistas alcanzaron un récord en 2025. Los últimos meses han visto diversos delitos atribuidos a personas migrantes siendo aprovechados por grupos antiinmigración para movilizar multitudes.

Las autoridades también apuntan a las redes sociales como combustible del fuego. El regulador británico Ofcom advirtió a las plataformas digitales que tomará medidas contra contenidos de odio y violencia. Según el organismo, parte de los disturbios fueron alentados mediante publicaciones en internet. Los mensajes incluso recomendaban a manifestantes acudir con máscaras y ropa oscura, transformando lo que pudo haber sido indignación legítima en una estrategia coordinada de caos. La policía de Irlanda del Norte desplegó 200 agentes adicionales y solicitó refuerzos a otras fuerzas del Reino Unido para contener nuevas protestas.

Fuente original: France 24 - Europa

Noticias relacionadas