Europa sufre ola de calor histórica: récords de temperatura, muertes y alertas en Francia, Reino Unido y España

Una ola de calor sin precedentes azota Europa, quebrando récords de temperatura en varios países. Francia alcanzó 29,8 grados de media nacional, Reino Unido registró 35,8 grados en junio, y España superó los 44 grados. El fenómeno ha causado decenas de muertes, cierres de monumentos, problemas en transporte y energía. Los meteorólogos atribuyen la persistencia al "bloque Omega", un patrón atmosférico que atrapa el calor sobre el continente durante varios días.
Europa vive estos días uno de sus episodios de calor más extremos en años recientes, con temperaturas que no solo baten récords históricos sino que también están dejando rastros de muerte y caos en infraestructuras vitales. El fenómeno se extiende desde Francia hasta Italia, pasando por Reino Unido, España, Bélgica y otros países del continente que enfrentan una realidad que los científicos advierten será cada vez más frecuente.
En Francia, el martes pasado marcó un hito dramático: fue el día más caluroso desde que existen registros comparables, con una temperatura media de 29,8 grados centígrados. París llegó a los 40,9 grados, un récord para un mes de junio que superó ampliamente los episodios de 2003 y 2019. Tan severa fue la situación que Météo-France amplió la alerta roja a 72 departamentos, abarcando cerca de tres cuartas partes del país. Las consecuencias fueron inmediatas: la Torre Eiffel y el Museo del Louvre redujeron horarios, escuelas modificaron sus actividades y las urgencias colapsaron por el número de afectados. El país también reportó al menos 48 muertes por ahogamiento, muchas de ellas jóvenes que buscaban refrescarse en ríos sin vigilancia, más dos menores que fallecieron tras quedar expuestos en vehículos. El sector agrícola tampoco escapó: cientos de miles de aves murieron en granjas avícolas del oeste por el calor extremo.
En el Reino Unido, los termómetros alcanzaron 35,8 grados centígrados en West Sussex el miércoles, superando un récord vigente desde 1957. La Oficina Meteorológica británica alertó que las temperaturas podrían acercarse a los 38 grados en días siguientes. El transporte ferroviario sufrió suspensiones y limitaciones por riesgo de deformación en las vías, cientos de escuelas cerraron o redujeron horarios, e incluso algunos eventos de la Semana de Acción Climática de Londres tuvieron que cancelarse.
España experimentó temperaturas de hasta 44 grados centígrados en Andalucía, alertas rojas en múltiples regiones y un alcance inusual del calor extremo hacia el norte del país, donde Cantabria y el País Vasco registraron valores cercanos a los 40 grados. Las autoridades confirmaron dos muertes por golpes de calor tras varios días consecutivos de temperaturas extremas. Italia activó la máxima alerta sanitaria en 16 ciudades, incluyendo Roma, Milán y Florencia, mientras que Bélgica registró 35,1 grados el 24 de junio, su récord histórico para esa fecha. Países Bajos y Suiza también tomaron medidas excepcionales: los holandeses suspendieron actividades deportivas al aire libre, mientras que las ciudades suizas abrieron gratuitamente salas de cine climatizadas como refugio.
Los meteorólogos explican esta persistencia mediante el "bloque Omega", un patrón atmosférico que actúa como una barrera impidiendo la circulación normal del aire, permitiendo que el calor permanezca estacionario durante varios días. Según especialistas climáticos, esta configuración está elevando temperaturas hasta 18 grados por encima de los valores habituales para la época en algunas zonas de Europa occidental.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que "las olas de calor extremas representan una de las mayores amenazas sanitarias asociadas al cambio climático", señalando que estos episodios provocan alrededor de 500.000 muertes al año en todo el mundo. Los grupos más vulnerables son personas mayores, niños, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas. Europa, considerada el continente que más rápido se calienta del planeta, registra un aumento de temperaturas superior al doble de la media mundial. Mientras las previsiones apuntan a varios días más de extremo calor, las autoridades europeas mantienen activados planes de emergencia y piden a la población limitar la exposición al sol e hidratarse adecuadamente.
Fuente original: France 24 - Europa



