Europa sofoca bajo una segunda ola de calor agravada por el cambio climático en menos de un mes

Europa occidental atraviesa su segunda ola de calor en menos de treinta días, más intensa y prolongada que la de mayo. Francia se ha convertido en el epicentro de la crisis con alertas rojas, escuelas cerradas, cancelación de trenes y varias muertes reportadas. Los científicos confirman que el cambio climático ha intensificado las temperaturas entre 2 y 4 grados centígrados por encima de lo que sería natural, haciendo estos eventos meteorológicos extremos más devastadores que en el pasado.
Europa vuelve a arder. Apenas han pasado menos de cuatro semanas desde la última ola de calor de mayo, y ya el continente enfrenta un nuevo episodio que promete ser más duradero y potencialmente más mortífero. Esta vez, las temperaturas podrían mantener a la región sofocada hasta el fin de semana, recordando el trauma colectivo de agosto de 2003, cuando más de 70.000 personas murieron durante dos semanas de calor extremo.
Lo que distingue este fenómeno no es solo su intensidad, sino la huella del cambio climático. Davide Faranda, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS) en ciencias del clima, explicó que "el patrón meteorológico que está en el origen de esta ola de calor no tiene nada de extraordinario. Lo extraordinario es que el cambio climático ha añadido hasta 4°C a las temperaturas en algunas regiones de Europa occidental". Sin la interferencia humana en el clima, las temperaturas actuales habrían sido entre 2 y 4 grados más bajas, según estudios científicos recientes.
Francia se ha convertido en el epicentro de la emergencia. El país batió el lunes un récord de temperatura media para el mes de junio con 29,2°C, y Météo France decretó alerta roja, la máxima posible, en la mitad del territorio donde residen más de 35 millones de personas. Las consecuencias han sido trágicas: dos hermanos de 2 y 4 años fueron hallados muertos dentro de un automóvil en Carpentras, en el sureste, con la ola de calor como principal hipótesis de los fallecimientos. El domingo, tres personas mayores murieron en sus domicilios en el suroeste del país, mientras que 13 se ahogaron en diferentes regiones durante el fin de semana. Más de 1.300 de las 60.000 escuelas de primaria y secundaria permanecieron cerradas el lunes, y otros 4.000 centros ajustaron horarios para proteger a los menores. Desde hace una semana, muchos establecimientos educativos piden a padres mantener a sus hijos en casa o recogerlos a la hora del almuerzo para evitar que permanezcan en aulas sofocantes.
La infraestructura del país también se tambalea bajo el calor. La región parisina canceló preventivamente uno de cada diez trenes, mientras que la compañía SNCF recomendó a personas vulnerables evitar usar el transporte ferroviario. Incluso ciudades como Marsella repartían sombreros y agua entre los pasajeros en las estaciones.
El resto de Europa occidental no escapa al suplicio. España enfrenta su segunda jornada de ola de calor con temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de lo normal para junio. Las autoridades españolas cancelaron el domingo eventos públicos como la retransmisión en pantalla gigante del partido España-Arabia Saudita en Madrid. El País Vasco activó alerta roja al superar los 40°C, mientras Madrid alcanzó la misma cifra. En Bélgica, las autoridades advirtieron que esta podría ser la semana más calurosa jamás registrada, con temperaturas medias superiores a 27°C. Portugal decretó alerta naranja, Países Bajos está en código amarillo con máximas de 37°C, Reino Unido activó su rara alerta roja por calor extremo para el miércoles y jueves en el sur, y Alemania ha visto aumentar dramáticamente los ahogamientos accidentales.
Fuente original: France 24 - Europa



