Europa reafirma su apoyo a Ucrania en el cuarto aniversario mientras Putin agita la amenaza nuclear

Líderes europeos visitaron Kiev el 24 de febrero para conmemorar cuatro años de invasión rusa y renovar su compromiso con Ucrania. El presidente Zelenski pidió una fecha concreta para la adhesión de su país a la Unión Europea. Desde Moscú, Vladimir Putin escaló la tensión al acusar a Francia y Reino Unido de ayudar a Ucrania con armas nucleares e insinuar represalias, mientras el Kremlin mantiene su intención de alcanzar todos sus objetivos en la "operación militar especial".
Kiev amaneció bajo un cielo gris el 24 de febrero, marcando exactamente cuatro años desde que las fuerzas rusas cruzaron la frontera ucraniana. Una guerra que ha dejado cientos de miles de muertos, millones de desplazados y ha redibujado por completo el mapa geopolítico europeo. La jornada comenzó con un servicio religioso en la catedral de Santa Sofía, donde el presidente Volodímir Zelenski, acompañado por su esposa Olena, rindió homenaje a los caídos depositando flores ante un memorial con fotografías de soldados y civiles fallecidos. El acto incluyó oraciones interconfesionales y un minuto de silencio que resonó en las calles vacías de una capital donde el toque de queda nocturno y los constantes ataques aéreos han hecho que la normalidad sea un lujo. "Hoy recordamos no solo el dolor, sino la determinación de un pueblo que no se rinde", declaró Zelenski en su discurso.
Tras el servicio, los visitantes europeos fueron conducidos a una subestación eléctrica destruida por misiles rusos durante el invierno reciente. Zelenski mostró personalmente las ruinas, enfatizando que los ataques rusos han dejado a millones sin calefacción en temperaturas bajo cero. "Rusia no solo invade territorio, destruye vidas cotidianas", insistió, pidiendo urgentemente más defensas antiaéreas. En las calles de Kiev, pequeños grupos de ciudadanos se reunieron en la Plaza de la Independencia, donde en 2014 comenzaron las protestas que llevaron a la Revolución de la Dignidad. Flores, velas y banderas ucranianas adornaban el lugar, pero la ausencia de grandes multitudes reflejaba el cansancio acumulado por la guerra.
La presencia de líderes europeos fue el gesto más simbólico del día. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, jefe del Consejo Europeo, llegaron acompañados por mandatarios de países nórdicos y bálticos, incluyendo al presidente finlandés Alexander Stubb y la primera ministra danesa Mette Frederiksen. También asistieron ministros de Exteriores de varios Estados miembros de la UE como el español José Manuel Albares. Sin embargo, el apoyo llegó con obstáculos internos. El día anterior, Hungría y Eslovaquia vetaron un vigésimo paquete de sanciones contra Rusia y bloquearon un préstamo crucial de 90.000 millones de euros. Viktor Orbán, primer ministro húngaro conocido por sus lazos con Moscú, condicionó su aprobación a que Ucrania reanude el tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.
"No puede ser que Rusia destruya, Ucrania o Europa reparen y Rusia ataque de nuevo", replicó Zelenski visiblemente molesto durante una rueda de prensa con Von der Leyen y Costa. La líder alemana condenó los ataques rusos al oleoducto pero instó a Kiev a acelerar las reparaciones. "El préstamo se otorgará de una forma u otra", aseguró Von der Leyen. Emmanuel Macron, presidente de Francia, a través de videoconferencia en la Coalición de Voluntarios, afirmó: "Lo conseguiremos, no hay otra opción, nos hemos comprometido". Keir Starmer, primer ministro británico, anunció sanciones contra casi 300 objetivos rusos incluyendo el gigante de oleoductos Transneft, en el mayor paquete de medidas desde el inicio de la guerra.
Desde Moscú, la respuesta fue escalando la tensión. El Kremlin acusó a Reino Unido y Francia de trabajar activamente con Ucrania para ayudarla a obtener armas nucleares, afirmaciones rápidamente desmentidas por Kiev, Londres y París. El Ministerio de Exteriores ucraniano catalogó esto como "propaganda pura para justificar su agresión". El Gobierno ruso insinuó "represalias inevitables", incluyendo el posible uso de armas nucleares tácticas contra objetivos en Francia y Reino Unido si se confirma la transferencia. Vladimir Putin, en comentarios televisados, acusó a Ucrania de torpedear el proceso de paz y sostuvo que los "enemigos" de su país saben cómo podría terminar un ataque nuclear contra su territorio. Mientras, Zelenski declaró ante el Parlamento Europeo por video: "No podemos, no debemos, entregarlo, olvidarlo, traicionarlo".
Fuente original: France 24 - Europa



