Europa central sufre récords de calor: Alemania, Suiza y República Checa rompen máximas históricas

La ola de calor que azotó occidente avanza hacia el este europeo, dejando un rastro de temperaturas sin precedentes. Alemania y Suiza batieron récords para junio el sábado 27, mientras República Checa y Dinamarca alcanzaban máximas históricas desde que hay registros. En Francia, aunque el pico pasó, persisten efectos graves: decenas de muertes, hospitales saturados y servicios funerarios sin capacidad.
La ola de calor que hace semanas golpeó a Francia y Reino Unido continúa su camino imparable hacia el este europeo, castigando países que enfrentan temperaturas sin precedentes. Este sábado 27 de junio, Alemania registró su segundo récord consecutivo cuando la estación meteorológica de Drewitz, en el este del país, detectó 41,5 grados centígrados. Suiza, por su parte, completó su tercer día consecutivo de máximas históricas para junio, con 39 grados en Basilea. La intensidad del calor fue tal que en República Checa se alcanzaron los 40,6 grados en Doksany, norte de Praga, superando un registro que había durado más de una década. Dinamarca, a su vez, vivió lo que sus meteorólogos describieron como el día más caluroso desde 1874, año en que comenzaron los registros oficiales.
Las consecuencias inmediatas se sintieron en toda Alemania, donde la infraestructura enfrenta riesgos reales. El meteorólogo Karsten Brandt advertía que "la ola de calor alcanzará su punto álgido este fin de semana, con temperaturas superiores a los 40 grados en algunas zonas de Alemania". Por eso, los organizadores del Campeonato Europeo Ironman en Fráncfort tuvieron que acortar los recorridos de ciclismo y carrera a pie. La compañía ferroviaria nacional Deutsche Bahn ofreció cancelar sin cargo las reservas de viajes de larga distancia, argumentando que el calor extremo sometía la infraestructura a una presión considerable, con riesgo de desprendimiento de carreteras e hinchazón de las vías del tren.
Mientras el calor se desplaza hacia nuevas regiones, Francia lidia con las secuelas devastadoras del peak anterior. Desde el 18 de junio, según el ministro del Interior Laurent Nuñez, se han registrado 74 muertes por ahogamiento. El funcionario explicó que estos fallecimientos ocurrieron "principalmente en cuerpos de agua no autorizados ni supervisados: ríos, arroyos y estanques, en particular", aunque también hubo "ahogamientos en piscinas privadas" y muertes por ataques cardíacos provocados por inmersión repentina en agua fría.
La saturación en Francia es dramática. Las dos principales funerarias de París, ubicadas en Batignolles y Ménilmontant, informaron que "no tienen más capacidad disponible" desde el sábado. La red de hospitales públicos de la capital registró cerca de 3.000 visitas de urgencia en 24 horas, un 36% por encima de lo normal. Aunque la ola de calor remite, la oficina del primer ministro Sébastien Lecornu advirtió que sus efectos en el sistema sanitario "persisten" y "se mantendrá en un nivel elevado durante varios días" debido a casos de deshidratación y descompensación.
Detrás de este fenómeno extremo está lo que los meteorólogos llaman un bloqueo Omega: un patrón que atrapa aire caliente sobre regiones durante largos períodos. Según el Monitor Climático de Reuters, las temperaturas han llegado a estar 18 grados por encima de su promedio estacional. Un estudio de World Weather Attribution concluyó que este evento habría sido "virtualmente imposible" sin el cambio climático causado por el hombre, haciendo que las temperaturas nocturnas actuales sean 100 veces más probables que hace dos décadas.
La Organización Meteorológica Mundial advierte que este es apenas el primero de varios eventos extremos previstos para el verano europeo. Se espera que a finales de junio la ola de calor se desplace hacia Europa Central y los Balcanes, continuando su recorrido destructivo por el continente.
Fuente original: France 24 - Europa



