Estados Unidos e Irán negocian tregua de 60 días: qué incluye el polémico acuerdo
Washington e Irán están cerca de anunciar un acuerdo temporal para frenar la escalada militar en Medio Oriente. El memorando incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, levantamiento parcial de sanciones petroleras y negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, persisten diferencias cruciales sobre el uranio enriquecido y el conflicto en Líbano, lo que mantiene el pacto en estado frágil.
A tres meses del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, las dos principales potencias enfrentadas están cerca de cerrar un acuerdo que busca contener la escalada militar en la región. Según anunció el secretario de Estado Marco Rubio, ambos países negocian un memorando de entendimiento con duración inicial de 60 días, prorrogable si las conversaciones avanzan satisfactoriamente. El borrador funciona bajo un esquema de "alivio a cambio de resultados", donde se congelaría temporalmente las hostilidades mientras se negocias temas más complejos como el programa nuclear iraní y la estabilidad regional.
El corazón del acuerdo gira alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más críticos del mundo. Durante esos 60 días, Irán se comprometería a mantener abierto el paso y retirar las minas desplegadas en la zona para garantizar la libre navegación. A cambio, Estados Unidos levantaría parcialmente el bloqueo sobre puertos iraníes y flexibilizaría sanciones petroleras para que Teherán exporte crudo nuevamente. Este punto reviste importancia estratégica global: el cierre parcial del estrecho desde el inicio de la guerra ha provocado fuertes tensiones en mercados internacionales y subidas en precios de petróleo y gas. Sin embargo, Irán anunció hace poco tiempo la creación de un organismo para cobrar peajes a embarcaciones en Ormuz, medida frontalmente rechazada por Washington y la ONU.
El programa nuclear iraní sigue siendo el punto más sensible de las negociaciones. El borrador establece que Irán deberá comprometerse a no desarrollar armas nucleares y negociar la suspensión del enriquecimiento de uranio. Funcionarios regionales indicaron que Teherán habría aceptado discutir la entrega o dilución de parte de sus reservas de uranio enriquecido al 60%, nivel cercano al necesario para fabricar armamento nuclear. No obstante, persisten desacuerdos: un funcionario iraní señaló que su país no ha accedido a entregar esas reservas. Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee actualmente más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Mientras Teherán insiste en que su programa tiene fines civiles, Washington considera que ese nivel de enriquecimiento representa un riesgo estratégico. Trump ha reiterado que no firmará un acuerdo definitivo sin el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní.
Para Irán, uno de los incentivos centrales es el alivio económico derivado de décadas de sanciones internacionales. El borrador prevé que Estados Unidos permita nuevamente la venta de petróleo iraní mediante exenciones parciales, mientras se negocia un levantamiento más amplio de restricciones financieras. También se discutiría el desbloqueo gradual de fondos iraníes congelados en el exterior. Washington considera que la profunda crisis económica que vive Irán puede empujar a Teherán a aceptar concesiones más amplias en materia nuclear. Asesores de Trump sostienen que el presidente estaría dispuesto incluso a avanzar hacia una normalización económica con Irán si el régimen abandona definitivamente sus ambiciones nucleares.
Otro componente delicado es el frente libanés. El borrador incluiría el fin de la guerra entre Israel y Hezbolá, el grupo chiita respaldado por Irán, una de las principales exigencias de Teherán. Sin embargo, esto generó preocupación en el Gobierno israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu habló telefónicamente con Trump para manifestar sus reservas y enfatizar que Israel mantendrá su "libertad de acción" frente a amenazas en Líbano. Funcionarios estadounidenses aclararon que el eventual entendimiento no impediría que Israel actúe si considera que Hezbolá intenta rearmarse o lanzar nuevos ataques. En Israel también surgieron cuestionamientos internos, con el dirigente opositor Benny Gantz advirtiendo que aceptar un alto el fuego en Líbano sería un "error estratégico".
A pesar del optimismo mostrado por Washington, las fuentes coinciden en que el acuerdo todavía no está cerrado y podría fracasar en cualquier momento. Marco Rubio reconoció que hubo "avances significativos, aunque no definitivos", mientras Trump afirmó que los aspectos finales continúan siendo negociados. Las diferencias sobre el futuro del programa nuclear iraní, los mecanismos de verificación y el alcance del levantamiento de sanciones siguen siendo obstáculos centrales. El posible entendimiento aparece más como una tregua estratégica que como un acuerdo de paz permanente. Su concreción podría reducir de forma inmediata el riesgo de una guerra regional más amplia y aliviar las tensiones sobre el mercado energético mundial. Las negociaciones fueron impulsadas por una intensa mediación regional encabezada por Pakistán, con el respaldo de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Turquía, reflejando la preocupación regional por una expansión del conflicto y sus consecuencias económicas.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



