En Valledupar, cientos luchan por escapar del pagodiario que les consume años de vida
Una iniciativa llamada "Zafa al pagodiario" llegó a Valledupar ofreciendo créditos sin intereses como salida para quienes están atrapados en préstamos diarios. Más de 200 personas asistieron esperanzadas en romper el ciclo de la usura. Historias como la de Milciades Uribe, un peluquero endeudado durante 23 años, muestran el desgaste humano que genera este sistema financiero informal.
En las afueras del Centro de Eventos Paisaje de Sol, la fila que se formó antes de la hora prevista no era solo gente esperando un turno. Era decenas de historias cargadas de deudas, de personas que lleva años atrapadas en lo que conocen como el pagodiario. Eso que muchos vallenatos viven como una cadena que no los suelta.
Entre todos esos testimonios, el de Milciades Uribe pegó más fuerte. Este peluquero tiene una vida entera marcada por los préstamos diarios. Aseguró haber pasado 23 años atado a esos créditos que, según él, frenaron sus proyectos y se tragaron su vida productiva. Mostró sus registros de deudas con la voz entrecortada, explicando que aunque ha trabajado décadas, no ha logrado prosperar como quisiera. La mayoría de lo que gana se va en pagos interminables. En su historia no solo hay números, hay cansancio, hay tiempo que no vuelve.
Su drama no fue aislado. Desde antes de las 7 de la mañana ya había más de 200 personas esperando en el evento. La escena reflejaba la urgencia de cientos de vallenatos que ven en la estrategia "Zafa al pagodiario" una oportunidad real para respirar, para reorganizar sus finanzas y dejar de trabajar únicamente para pagar intereses.
La iniciativa de la Alcaldía ofrecía créditos sin intereses, algo que muchos asistentes consideraron el punto de partida hacia una vida financiera más formal. Los montos disponibles oscilaban entre 50 mil y 500 mil pesos, con aprobación digital en pocos minutos y plazos de hasta 30 días. Incluso personas reportadas en centrales de riesgo podían acceder. Solo pedían ser mayor de edad y demostrar ingresos mínimos en los últimos tres meses.
Claro que no todos salieron con la misma esperanza. Mientras algunos consideraron los montos insuficientes para sus necesidades, otros lo vieron como una ayuda inicial, como el primer paso para escapar de ese gota a gota que los tiene atrapados. Lo que quedó claro ese día fue una verdad incómoda: en Valledupar existe una necesidad real y urgente de alternativas financieras seguras, lejos de los prestamistas informales que por años han consumido los sueños de la gente.
Fuente original: Noticias Valledupar


