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Río Cesar y Ciénaga de Zapatosa necesitan trabajo coordinado urgente, advierten expertos

Fuente: Cesar Noticias

Durante el Zapatosa Fest 2026 en Chimichagua, autoridades, académicos y comunidades coincidieron en que el río Cesar enfrenta degradación extrema en el 72,5% de las áreas evaluadas. Los expertos advirtieron que sin acciones coordinadas entre instituciones, el caudal podría disminuir hasta 13,66% hacia 2030. El mensaje fue claro: la recuperación aún es posible pero requiere decisiones inmediatas y compromiso colectivo.

En Chimichagua, durante el Zapatosa Fest 2026, se reunieron autoridades ambientales, investigadores, educadores y comunidades para hablar de un tema que preocupa a muchos: el estado del río Cesar y la Ciénaga de Zapatosa. El panel "Latidos del Agua: el presente y futuro del río Cesar y la Ciénaga de Zapatosa" dejó una conclusión clara y preocupante: estos sistemas hídricos necesitan que las instituciones trabajen juntas, ya mismo.

La directora de Corpocesar, Adriana Margarita García Arévalo, fue enfática en un punto fundamental: no se puede pensar en el río Cesar de manera aislada. "El sistema hídrico del Cesar constituye un regulador estratégico dentro de la cuenca del río Magdalena en el norte de Colombia", afirmó. La realidad es que este río está interconectado con humedales, caños y forma parte de una red hidrológica mucho más compleja que beneficia a tres departamentos: La Guajira, Cesar y Magdalena.

Los números que Corpocesar presentó en el evento pintan un cuadro preocupante: el 72,5% de las áreas evaluadas muestra degradación extrema, mientras que el 27,3% restante presenta alteración fuerte. Detrás de estas cifras hay culpables concretos: contaminación, deforestación, cambios en el uso del suelo y alteración de los cauces. Es decir, la presión sobre el territorio viene de varias direcciones a la vez.

La investigadora Stefany Vega, que ha estudiado la cuenca del río Cesar a partir de más de 16.000 registros sobre clima, calidad del agua y erosión, trajo noticias aún más urgentes. Sus proyecciones indican que si las condiciones climáticas adversas continúan, el caudal del río podría caer hasta 13,66% para 2030. Además, hay procesos erosivos crecientes, acumulación de sedimentos y contaminación en zonas donde hay vertimientos. Sin embargo, Vega también dejó una puerta abierta a la esperanza: "Los problemas del río Cesar y de la Ciénaga de Zapatosa deben abordarse desde una visión de cuenca, entendiendo la interconexión entre los distintos ecosistemas", indicó. Según su estudio, estrategias coordinadas podrían reducir significativamente la erosión y las cargas contaminantes.

En el panel también estuvieron voces de la comunidad. Genaro Madrid, pescador y líder comunitario, compartió cómo los cambios en el río ya están afectando la pesca y los medios de vida de la gente. La docente Cristina Beleño, por su parte, enfatizó que fortalecer la educación ambiental es clave para que las comunidades se apropien del territorio y entiendan por qué hay que cuidarlo.

Frente a todo esto, Corpocesar es clara en lo que necesita: que las entidades territoriales, autoridades ambientales y el Gobierno Nacional se sienten a trabajar juntos en una agenda común. La directora García Arévalo lo resumió así: "El trabajo articulado entre instituciones, comunidades y sectores es fundamental para garantizar la sostenibilidad de este sistema hídrico y el bienestar de las generaciones futuras".

El mensaje final fue esperanzador pero urgente: el río Cesar todavía puede recuperarse, pero no hay tiempo que perder. Se necesitan decisiones ya, coordinación real entre quienes toman decisiones y compromiso genuino de todos. Si no, el futuro de un sistema hídrico estratégico para millones de colombianos está en riesgo.

Fuente original: Cesar Noticias

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