En el espacio también falla: los inodoros, la orina congelada y Outlook que acosaron a Artemis II

La tripulación de la misión Artemis II enfrentó una serie de problemas inesperados durante su viaje a la Luna: el inodoro de 23 millones de dólares se atascó, la orina se congeló en las tuberías y Microsoft Outlook dejó de funcionar. Los ingenieros de la NASA resolvieron cada falla con creatividad, desde orientar la cápsula al sol hasta acceder remotamente a las computadoras. Ninguno de los problemas comprometió la seguridad de los cuatro astronautas.
Cuando la NASA lanzó la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy el 1 de abril, nadie esperaba que los primeros dolores de cabeza vinieran del sistema más básico de cualquier nave espacial: el baño. Apenas iniciado el viaje, el Sistema Universal de Gestión de Residuos, ese sofisticado inodoro que costó 23 millones de dólares, reportó su primer problema. El dispositivo utiliza un ventilador para extraer fluidos corporales cuando no hay gravedad, y ese ventilador, según el portavoz de la Nasa Gary Jordan citado por BBC Sky at Night, "se reportó como atascado" desde el comienzo.
Los ingenieros en Houston guiaron a la astronauta Christina Koch para intentar destapar el sistema. La reparación funcionó por un tiempo, pero el fin de semana el director de vuelo Judd Frieling tuvo que informar a los periodistas que el problema había regresado. Esta vez el culpable era más peculiar: "Parece que probablemente tenemos orina congelada en la línea", explicó Frieling según CNN. El frío extremo del espacio había transformado los desechos líquidos en hielo dentro de los conductos. La solución fue creativa pero simple: los ingenieros giraron la cápsula para que la tubería recibiera luz solar directa y el calor pudiera descongelar la obstrucción. El plan funcionó a medias. El baño quedó operativo solo para residuos sólidos, así que la tripulación pasó a usar el Urinario Plegable de Emergencia, un dispositivo que el astronauta Donald Pettit ha descrito como capaz de reemplazar la necesidad de once kilogramos de pañales.
Mientras solucionaban lo del baño, otro misterio acechaba dentro de la cabina: un olor extraño. El astronauta canadiense Jeremy Hansen fue quien primero lo reportó, describiéndolo, según Space.com, como el aroma que produce un calefactor cuando se enciende después de meses apagado. La astronauta Koch también percibió ese olor en varias ocasiones. Los técnicos revisaron todos los sistemas de potencia y calefacción sin encontrar nada anómalo. La portavoz de la Nasa Debbie Korth descartó riesgos para la tripulación y el incidente quedó catalogado simplemente como "un olor desconocido".
Pero lo que realmente sorprendió ocurrió durante una transmisión en vivo, cuando uno de los astronautas comunicó a tierra: "Veo que tengo dos Microsoft Outlook y ninguno de los dos funciona". Sí, a 400.000 kilómetros de casa, en la antesala de la Luna, el famoso cliente de correo de Microsoft decidió fallar. Los astronautas usan laptops con Windows porque es un sistema que dominan, y aunque parezca absurdo que Outlook tenga problemas en el espacio, el instructor de vuelo de la Nasa Robert Frost explicó que sucede regularmente. El equipo de tierra accedió de forma remota a la Microsoft Surface Pro del comandante Wiseman y recargó los archivos para restablecer el programa. Aproximadamente una hora después, todo estaba funcionando. Frieling aclaró en conferencia de prensa que esto no era inusual: "A veces Outlook tiene problemas de configuración cuando no hay una conexión de red directa". El correo quedó operativo aunque mostrando estado desconectado, algo completamente normal considerando la distancia.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología


