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El voto religioso fue decisivo en la cerrada victoria de De la Espriella, según analista político

Fuente: El Colombiano - Colombia
El voto religioso fue decisivo en la cerrada victoria de De la Espriella, según analista político
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Abelardo de la Espriella ganó la presidencia con 12.960.166 votos frente a los 12.708.312 de Iván Cepeda, en una de las elecciones más reñidas del país con apenas 251.000 votos de diferencia. El consultor político Nicolás Rojas Holguín señala que el respaldo de comunidades religiosas, movilizadas a través de la estrategia "Gerencia Nacional de la Fe", fue determinante en el resultado. El análisis sugiere que la política colombiana había subestimado históricamente el poder electoral de las iglesias y líderes de fe en la movilización de votantes.

El Consejo Nacional Electoral oficializó lo que todos esperaban: Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de Colombia. Ganó con 12.960.166 votos frente a los 12.708.312 que obtuvo Iván Cepeda, una diferencia de poco más de 251.000 sufragios. En números absolutos no suena a mucho, pero en una contienda así de cerrada, cada voto cuenta como nunca antes en la historia electoral reciente del país.

Lo interesante no es solo quién ganó, sino cómo ganó. El consultor político Nicolás Rojas Holguín ha analizado los datos y llega a una conclusión que da mucho que pensar: el voto religioso fue mucho más determinante de lo que tradicionalmente se creía. Durante años, la política colombiana vio a las comunidades de fe como un factor secundario, pero esta elección demostró que tienen una capacidad de movilización política que nadie esperaba.

Una de las claves fue la estrategia denominada Gerencia Nacional de la Fe, coordinada por Marco Acosta, pastor y concejal de Bogotá. La idea era bastante simple pero efectiva: unir iglesias, líderes religiosos y comunidades cristianas alrededor de temas que les importan de verdad, como la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa. Y funcionó. Esos temas resonaron con millones de votantes.

Según Rojas Holguín, "El voto de la fe dejó de ser una variable secundaria para convertirse en un actor determinante dentro del escenario político nacional. Lo ocurrido en esta elección demuestra que millones de colombianos encontraron espacios de representación alrededor de principios que consideran fundamentales". De la Espriella, agrega el analista, no solo hablaba de economía o seguridad. Estaba "construyendo una comunidad política alrededor de principios compartidos y hablándole directamente a millones de colombianos que sentían que sus convicciones no estaban suficientemente representadas dentro de la conversación pública".

Lo que hace aún más relevante este análisis es que la movilización religiosa fue particularmente importante en una elección definida por márgenes tan pequeños. En el conteo final hubo cambios mínimos: Cepeda perdió cerca de 400 votos respecto al preconteo mientras que De la Espriella sumó 624 adicionales, pero son números que en una carrera tan cerrada pueden significar la diferencia entre gobernar o quedar en la oposición.

La gran lección, según Rojas Holguín, es que las comunidades de fe se han consolidado como actores con capacidad real de incidir en la política nacional. "Durante décadas se reconoció la influencia social de las iglesias, pero esta elección demostró que también pueden convertirse en actores con capacidad de movilización política cuando logran organizarse alrededor de objetivos comunes". Y eso, en un país como Colombia donde la religiosidad es importante para millones de personas, es un cambio que los políticos no pueden ignorar de aquí en adelante.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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