El salario mínimo sube 23%, las empresas cierran puertas: así cambiaron las reglas de contratación

Tras el aumento del salario mínimo a 1,75 millones de pesos este 2026, las empresas colombianas endurecieron significativamente sus procesos de selección. Ya no basta tener experiencia o un diploma: ahora los candidatos deben demostrar resultados medibles y capacidad para generar ganancias. El cambio afecta especialmente sectores como vigilancia, comercio y transporte, donde los costos laborales presionan los márgenes de ganancia.
Con el salario mínimo en 1,75 millones de pesos este año, más los casi 200 mil pesos de auxilio de transporte, las empresas colombianas enfrentan un golpe importante en sus costos fijos. Y eso ha gatillado una transformación en las oficinas de recursos humanos: la contratación masiva de antes quedó atrás. Ahora cada nuevo empleado debe justificarse no solo en papel, sino con números que demuestren que su sueldo vale la pena.
Lo que ha cambiado de verdad es el criterio. Andrés Díaz-Granados, cofundador de T-Mapp, lo explicó así: "El incremento salarial obliga a revisar con lupa cada incorporación. Hoy el análisis es más técnico: cuánto valor genera esa posición y en cuánto tiempo compensa el mayor costo". En otras palabras, las gerencias de recursos humanos ahora se sientan con las áreas de finanzas para calcular si un nuevo trabajador traerá dinero a la empresa o simplemente será un gasto que consume utilidades.
El impacto es especialmente duro en sectores donde la mano de obra es el negocio mismo. Vigilancia, comercio, servicios generales y transporte son las áreas que más sienten la presión. Cuando subes el salario mínimo, toda la escala salarial de una empresa sube con él: si pagas 1,75 millones al vigilante principiante, inevitablemente debes ajustar lo que gana el vigilante con experiencia, y eso multiplica el costo.
Las nuevas exigencias que ponen las empresas al contratar reflejan esta realidad. Ya no es suficiente tener años en el currículum. Ahora buscan candidatos que demuestren capacidad concreta: quién ha reducido costos en un trabajo anterior, quién sabe manejar herramientas digitales, quién puede hacer múltiples funciones, y especialmente, quién puede aumentar ventas o mejorar la productividad. Como lo señaló Díaz-Granados: "El filtro hoy no es solo experiencia o formación académica. Las compañías buscan capacidad demostrada de generar impacto medible: reducción de costos, aumento de ventas, optimización de procesos o mejoras en productividad".
Para quien busca empleo en 2026, esto significa una sola cosa: no puedes presentar un currículum que solo liste lo que hiciste. Tienes que contar qué resultados lograste. Una hoja de vida que dice "trabajé en servicio al cliente" pierde frente a una que dice "aumenté la retención de clientes en 15%" o "reduje quejas en 40%". El empleador necesita ver números que demuestren que eres una inversión, no un gasto.
Esta tendencia responde a un contexto más amplio: las empresas colombianas tienen menos margen para experimentar y necesitan cada peso que gastan en nómina genere retorno. La sostenibilidad de los negocios locales dependerá cada vez más de contratar gente que pueda contribuir directamente a hacer la empresa más eficiente. En otras palabras, el mercado laboral se volvió más exigente, más competitivo y más orientado a resultados.
Fuente original: El Tiempo - Economía