El mar de Turbo se tiñe de verde: qué causa el fenómeno y qué riesgos tiene para los bañistas

Las playas de Turbo en el Urabá antioqueño cambiaron su color habitual a un verde intenso durante el último fin de semana. El fenómeno es causado por una floración descontrolada de microalgas alimentadas por nutrientes de fertilizantes y aguas residuales que arrastran las lluvias. Aunque aún no se ha confirmado toxicidad, expertos recomiendan precaución al bañarse mientras se completan los análisis.
El fin de semana pasado, las aguas de Turbo en el Urabá antioqueño sorprendieron a residentes y visitantes con un cambio dramático. El color pardo que caracteriza habitualmente estas playas fue reemplazado por un verde esmeralda profundo que se extendió desde la vereda Puerto César hasta el casco urbano. El cambio fue detectado de manera accidental por el profesor Fernando Parra de la Universidad de Antioquia durante una salida de campo, lo que llevó a que investigadores del Instituto de Ciencias del Mar se desplazaran a la zona para analizar el fenómeno.
Según reportes recibidos por expertos, esta coloración también fue observada en Puerto Colombia, en el Atlántico, lo que indica que no es un evento aislado. La bióloga marina Mónica María Zambrano Ortiz, del Instituto de Ciencias del Mar, explicó que detrás del cambio de color hay una floración algal, es decir, un crecimiento desmedido de microorganismos como el fitoplancton y las cianobacterias que viven en la superficie del agua y utilizan la luz solar para reproducirse.
El culpable principal es el exceso de nutrientes en el agua. "Lo que ocurre es que hay un aporte de nutrientes que se incrementan en el agua. Eso es más alimento para las algas, entonces ellas empiezan a crecer rápidamente", explicó Zambrano. Estos nutrientes, principalmente fósforo y nitrógeno, provienen de fertilizantes agrícolas y de aguas residuales sin tratar. Las lluvias intensas transportan estos compuestos desde municipios como Apartadó, Carepa, Chigorodó, Riogrande y León hacia la costa.
El golfo de Urabá, por su naturaleza de estuario, crea las condiciones perfectas para que se concentre esta "mancha verde". El agua dulce de los ríos, al ser menos densa, flota sobre el agua salada, formando una capa superficial rica en nutrientes que recibe radiación solar directa. Combinado con las altas temperaturas y la ausencia de olas fuertes que dispersarían el material, se genera lo que los investigadores comparan con un "efecto invernadero" en el mar.
A pesar de lo llamativo del fenómeno, los expertos insisten en la cautela. La preocupación principal es la posible generación de cianotoxinas, sustancias que pueden resultar perjudiciales para la vida acuática y los seres humanos. "Es mejor tener precaución porque cabe la posibilidad de que algunas puedan producir toxina", manifestó Zambrano, aunque aclaró que todavía no se ha confirmado que esta floración en particular sea tóxica.
Por ahora, las autoridades recomiendan a la comunidad tener especial cuidado con la pesca y el baño recreativo mientras se obtienen los resultados de los análisis de laboratorio. Una vez que los microorganismos consuman el exceso de nutrientes disponibles, el agua recuperará gradualmente su coloración habitual. El fenómeno, aunque inusual en su intensidad, tiende a presentarse regularmente durante períodos de lluvias fuertes en esta región.
Fuente original: El Tiempo - Vida