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El esmalte anti-drogas que prometía proteger mujeres generó polémica entre feministas

Fuente: BBC Mundo - Tecnología

Cuatro estudiantes estadounidenses crearon un pintauñas que cambia de color al detectar drogas en bebidas usadas para agresiones sexuales. El producto generó rechazo en redes sociales porque críticos argumentan que pone la responsabilidad de evitar violaciones en las víctimas, en lugar de enfocarse en detener a los agresores. Expertos señalan que existen muchos gadgets de protección similares, pero ninguno resuelve el problema social de fondo.

Un grupo de estudiantes varones de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Estados Unidos tenía una idea que parecía prometedora: un esmalte de uñas que cambia de color cuando detecta sustancias como Rohypol y GHB en las bebidas. Estas drogas se utilizan frecuentemente para adormecer a mujeres antes de agresiones sexuales. La compañía detrás del producto, Undercover Colours, planteaba que su misión era "inventar tecnologías que le den poder a las mujeres para protegerse". La idea inicial tuvo bastante tracción en redes sociales, con miles de reacciones positivas.

Pero ahí empezó el problema. Las críticas llegaron precisamente de donde menos la esperaban: desde feministas y organizaciones contra las violaciones. La objeción principal no era contra la tecnología en sí, sino contra el mensaje implícito del proyecto. Jessica Valenti, columnista del periódico británico The Guardian y especialista en feminismo, fue directa al punto. Se preguntaba públicamente "por qué es más fácil inventar un esmalte anti violación que encontrar la manera de detener a los violadores". Valenti agregó: "Aprecio que los jóvenes quieran reducir los asaltos sexuales, pero cualquier propuesta que quiera hacer que las mujeres tengan que revolver discretamente para evitar ser violadas no está entendiendo nada".

El fondo del debate iba más allá del pintauñas. Los críticos señalaban que productos como este trasladaban toda la responsabilidad de la seguridad a las víctimas potenciales. Si una mujer no llevaba el esmalte y era atacada, ¿quién sería culpada? La periodista de salud Tara Culp Ressler lo resumió así: "Se espera de las mujeres que hagan un gran esfuerzo para no convertirse en víctimas de un ataque sexual". El problema, según esta línea de pensamiento, es que enfocarse en gadgets individuales distrae de lo que realmente necesita cambiar: la educación y la cultura social que permite estas agresiones.

No era la primera vez que aparecía este tipo de solución tecnológica. El mercado ya estaba lleno de productos similares: ropa que no se puede desgarrar, chaquetas que dan descargas eléctricas, alarmas, sprays de pimienta y hasta detectores de drogas portátiles. Pero mientras más se acumulaban estos inventos, más evidente se hacía que la tecnología tiene límites cuando se trata de problemas sociales profundos como la violencia sexual.

Fuente original: BBC Mundo - Tecnología

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