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El consumidor colombiano gasta mejor, no menos: cómo 116 billones de pesos redibujaron el mercado

Fuente: El Tiempo - Finanzas Personales
El consumidor colombiano gasta mejor, no menos: cómo 116 billones de pesos redibujaron el mercado
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El mercado de consumo masivo en Colombia podría alcanzar 116 billones de pesos en 2026, pero el cambio más importante no es el volumen sino cómo compran los hogares. Ahora visitan múltiples canales, hacen compras más grandes y planificadas, y exigen calidad y experiencia personalizada. Las empresas deben adaptarse a un consumidor que es simultáneamente racional y emocional, digital pero que valora el contacto humano.

El consumo en Colombia no se estanca: se reinventa. Las proyecciones de Worldpanel by Numerator indican que el mercado de consumo masivo podría llegar a los 116 billones de pesos este año, un crecimiento cercano al 10 por ciento respecto a los 105,9 billones que se registraron en 2025. Pero el verdadero salto está en la metamorfosis de los comportamientos de compra. Los hogares colombianos ahora van menos veces a comprar, pero cuando van, planifican más y cargan más productos. Al mismo tiempo, utilizan hasta 16 canales distintos para abastecerse, desde la tiendita de esquina hasta las plataformas digitales. Esta lógica más racional y multicanal refleja un cambio estructural profundo.

Detrás de estos números hay un reordenamiento de prioridades en las familias. El bienestar y la salud ganan terreno en la canasta de compra, impulsando categorías como bebidas funcionales, infusiones y productos de cuidado preventivo. El comercio electrónico, por su parte, ya alcanza al 57 por ciento de los hogares y opera con tickets notablemente más altos que en canales físicos, especialmente en cuidado personal y mascotas. Lo importante: el consumidor colombiano no está gastando menos dinero. Está gastando mejor y con mayor intención, incluso en un contexto económico más prudente donde el gasto de los hogares creció apenas 2,54 por ciento al inicio de 2026.

Esta cautela no empuja a la gente hacia lo más barato. Al contrario, la búsqueda de valor y desempeño se intensifica. Según datos de Salsify en su informe Consumer Research 2025, el 82 por ciento de los compradores está dispuesto a pagar más por un producto si confía en la marca, y el 69 por ciento vincula directamente esa confianza con la calidad. La coherencia se volvió determinante: el 77 por ciento basa su decisión en la precisión de la información del producto, mientras que el 71 por ciento abandona o devuelve artículos que no cumplen lo prometido. Cada compra, entonces, debe ganarse su lugar en la canasta familiar.

Para responder a estas exigencias, empresas como Procter & Gamble han fortalecido su investigación y desarrollo. Carolina Pacheco, directora de Analytics & Insights Cluster Pacífico de P&G, señala que "nuestra misión con el consumidor es ofrecer productos de calidad superior que mejoren su vida diaria. Cuando un artículo brinda el nivel de superioridad y el desempeño esperado de manera consistente, logramos una satisfacción real y construimos esa confianza que hoy es fundamental". El sector retail colombiano, que creció 11,7 por ciento en 2025 con un comercio electrónico que avanzó 18,7 por ciento según el DANE, incorpora nuevas herramientas tecnológicas para entender al cliente más allá de lo obvio. Empresas recurren a biometría, seguimiento ocular y medición de respuestas emocionales durante la experiencia de compra para detectar qué atrae, qué genera fricción y qué finalmente impulsa la decisión.

La experiencia de compra se convirtió en factor decisivo. Modelos como la venta directa, que moviliza más de 6 billones de pesos en Colombia según datos de la Asociación Colombiana de Venta Directa, prosperan precisamente porque combinan herramientas digitales con acompañamiento personalizado. Un cambio generacional suma a la complejidad: más del 60 por ciento de las compras de lujo en el país proviene de millennials y generación Z, segmentos con mayores niveles de gasto y exigencia que buscan experiencias híbridas, marcas con propósito y alineamiento con sostenibilidad y transparencia.

El retrato del consumidor hoy es contradictorio pero coherente. Es racional, pero profundamente emocional. Adopta tecnología y canales digitales, pero valora el contacto humano. Es cauteloso con el gasto, pero no negocia la calidad. Para las empresas, el desafío es dejar de ver patrones tradicionales y adaptarse a variables que cambian según contexto, canal y experiencia. Como advierte Worldpanel by Numerator, las marcas que logren estar presentes en los distintos momentos y canales del comprador serán quienes capturen el crecimiento en los próximos años en un mercado que no deja de crecer, solo de cambiar sus reglas.

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