El "cambiazo" evoluciona: ahora los estafadores roban tarjetas hasta en las casas de los colombianos

El Banco Caja Social alertó sobre el crecimiento del fraude conocido como "cambiazo", una modalidad de ingeniería social que ha trascendido los cajeros automáticos y ahora llega directamente a los domicilios. Según datos recientes, el 36,6% de los colombianos fue víctima de algún tipo de fraude en el último año, y el robo de datos de tarjetas representó el 14% de los casos. El banco enfatiza que estos delitos dependen más de la manipulación y el engaño que de sofisticadas herramientas tecnológicas.
El fraude financiero en Colombia está mutando. Lo que antes era un delito concentrado en los cajeros automáticos ahora ha encontrado nuevos territorios: las salas de las casas. El Banco Caja Social encendió las alarmas sobre el crecimiento del "cambiazo", un esquema de estafa que combina ingeniería social con robo físico de tarjetas y claves bancarias. La entidad advierte que estos delincuentes no necesariamente usan sofisticados sistemas tecnológicos. Con frecuencia, lo único que necesitan es una llamada engañosa, una dosis de confianza mal colocada y unos segundos de distracción de la víctima.
Las cifras pintan un cuadro preocupante. Al cierre de 2025 se reportaron más de 64.000 denuncias por ciberdelitos y se llevaron a cabo 1.812 operaciones contra estafas. Pero el dato que debería sobresaltar a cualquier colombiano es el que trae un estudio de DataCrédito Experian: el 36,6% de los ciudadanos fue víctima de algún tipo de fraude durante el último año. Dentro de esos casos, el robo de datos de tarjetas alcanzó el 14% de los incidentes registrados. En América Latina, el fraude telefónico conocido como vishing representó una incidencia del 34% entre las víctimas encuestadas durante 2025, según datos de TransUnion.
El "cambiazo" clásico funcionaba así: delincuentes identificaban a personas distraídas o con dificultades en los cajeros automáticos. Se acercaban fingiendo ayuda. Mientras uno distraía a la víctima hablando de supuestas fallas, otro observaba la clave. En cuestión de segundos intercambiaban la tarjeta real por una falsa. Pero esta modalidad evolucionó. Ahora los estafadores hacen llamadas suplantando a funcionarios bancarios, ofrecen supuestos beneficios o cambios de tarjeta, y coordinan la "entrega" de un nuevo plástico en el domicilio. Es en ese momento cuando el fraude se concreta: solicitan entregar la tarjeta actual como parte del proceso.
El Banco Caja Social ha intensificado sus recomendaciones. Pide a los usuarios no aceptar ayuda de desconocidos en cajeros electrónico y, si hay inconvenientes, cancelar la transacción y comunicarse solo por canales oficiales. También insiste en que las tarjetas son intransferibles y que el banco nunca enviará funcionarios a recogerlas ni solicitará su entrega a cambio de cambios o beneficios. "Si alguien lo hace, no es el Banco", advirtió la entidad. Otras medidas básicas incluyen cubrir el teclado al digitar la clave, activar notificaciones sobre movimientos, revisar periódicamente extractos y desconfiar de cualquier comunicación sospechosa. La recomendación final es contundente: ante llamadas, mensajes o alertas dudosas, finalice la comunicación y contacte directamente a su banco por canales verificados.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales

