Trump abre las puertas a la carne importada para frenar alza de precios en Estados Unidos

La administración Trump reduciría temporalmente los aranceles a las importaciones de carne de res a partir del lunes, según reporta el Wall Street Journal. La medida busca bajar los precios al consumidor suspendiendo el contingente arancelario anual que limita las compras internacionales. El hato ganadero estadounidense está en su nivel más bajo en 75 años, lo que ha disparado los precios y se ha convertido en un dolor de cabeza político para la administración.
La administración Trump está a punto de tomar una decisión que podría cambiar el mercado de la carne de res en Estados Unidos. Según reporta Bloomberg citando al Wall Street Journal, el gobierno planea reducir temporalmente los aranceles a las importaciones de carne de res a partir del lunes como estrategia para bajar los precios que están en máximos históricos.
La medida consiste en suspender el contingente arancelario anual, un mecanismo que aplica tarifas más altas una vez se alcanza cierto volumen de importaciones. Al eliminarlo temporalmente para todos los países exportadores, se busca que mucho más producto ingrese a Estados Unidos con aranceles bajos.
El contexto es complejo para la industria doméstica. El hato ganadero estadounidense ha caído a su nivel más bajo en 75 años, lo que ha gatillado una inflación sin precedentes en el precio de la carne de vacuno. Las empresas cárnicas locales ven cómo sus márgenes de ganancia se erosionan precisamente cuando la escasez debería favorecerlos. Pero al consumidor no le llega ese supuesto beneficio: el precio en las tiendas sigue siendo prohibitivo.
Para la administración Trump, este es un asunto político sensible. La carne de res se ha convertido en uno de los principales impulsores de la inflación alimentaria, y eso tiene peso directo en la popularidad de cualquier gobierno de cara a las elecciones de mitad de mandato. Abrir las importaciones es un intento de mostrar que el gobierno actúa para aliviar el bolsillo de los ciudadanos, aunque también genera tensión con el sector ganadero doméstico que reclama protección arancelaria.
Fuente original: Agronegocios - Finca