El agotamiento laboral cuesta US$1 billón al año: qué hacer antes de que sea demasiado tarde
La Organización Mundial de la Salud advierte que el burnout genera pérdidas globales de productividad cercanas a un billón de dólares anuales. En Colombia, el 13% de trabajadores sufre estrés crónico relacionado con el trabajo, cifra que sube a casi 60% en sectores como salud y educación. El mensaje de expertos reunidos en Cartagena es claro: las empresas que invierten en programas de salud mental ven aumentos de productividad entre 10% y 30%, y reducen el ausentismo hasta en 40%.
Más de 150 especialistas de diez países se reunieron en Cartagena para hablar de un problema que afecta a millones de trabajadores en toda América Latina: el agotamiento laboral o burnout. Lo que quedó claro en el III Congreso Iberoamericano para Prevenir el Burnout es que esto ya no es un asunto de individuos cansados, sino una crisis de salud pública que impacta directamente en la economía y el bienestar de las empresas.
Los números son preocupantes. La Organización Mundial de la Salud estima que la depresión y la ansiedad vinculadas al burnout generan pérdidas globales de productividad cercanas a US$1 billón al año, con más de 12.000 millones de jornadas laborales perdidas. En Colombia, el panorama es complejo: mientras que el 13% de los trabajadores declara sufrir estrés crónico asociado al trabajo, en sectores de alta demanda como salud, educación y servicios esenciales, la cifra asciende hasta 59,8% del personal con síntomas de burnout.
María Méndez, presidenta de Viahr (la fundación que organizó el congreso), fue directa con el mensaje: "dejamos en los asistentes tres mensajes claves: reconocer que el burnout es real y universal, aprender a detectar señales tempranas en cuerpo, mente y emociones, y adoptar herramientas de autocuidado, descanso y liderazgo sostenible". Carmen Martínez Viciana, asesora de Salud Mental de la OPS/OMS en la región, añadió que "el síndrome está estrechamente ligado a trabajo precario, alta informalidad y baja inversión en salud mental, más que a factores individuales".
¿Cómo detectar si algo no está bien? Los expertos señalaron señales que deben preocupar tanto a trabajadores como a empleadores: agotamiento persistente, problemas de sueño, irritabilidad, cinismo, errores frecuentes, ausentismo excesivo y aumento de licencias por salud mental. Una vez identificadas estas señales, las empresas deben actuar revisando cargas laborales, fortaleciendo el liderazgo saludable y activando mecanismos de apoyo temprano.
La buena noticia es que invertir en la salud mental de los empleados da resultados concretos. Las empresas que implementan programas de salud mental reportan entre 10% y 30% de aumento en productividad y reducciones de hasta 40% en ausentismo. Esto puede incluir flexibilidad de horarios para quienes cuidan hijos o adultos mayores, apoyo psicológico gratuito en momentos críticos, espacios de diálogo para coordinar descansos y comunicación transparente sobre avances y retos.
Pero los expertos fueron críticos: aunque ha aumentado la conciencia sobre el tema, gobiernos y empresas no avanzan al ritmo necesario. "Persisten brechas enormes: bajo presupuesto para salud mental, falta de talento especializado y acciones empresariales aisladas que no abordan la raíz organizacional del burnout", señaló Viahr. Por eso, tanto la OPS como la OMS recomendaron que se avance en legislaciones que incluyan riesgos psicosociales, metas claras de reducción de burnout y políticas que transformen la estructura misma del trabajo. Mientras tanto, la urgencia de cambiar la cultura laboral sigue siendo ineludible.
Fuente original: La República - Emprendimiento