El 87% de tus correos viene de máquinas: así está cambiando el email en el mundo

Un análisis de Hostinger reveló que casi 9 de cada 10 correos electrónicos globales ya son generados automáticamente por sistemas, no por personas. Además, más de la mitad de los mensajes nunca llegan a la bandeja de entrada porque los filtros de seguridad los bloquean. El hallazgo muestra cómo el email se ha convertido en una infraestructura dominada por máquinas, lo que obliga a las empresas a replantear cómo miden el éxito de sus campañas.
El correo electrónico que recibimos hoy es casi completamente automatizado. Un informe de Hostinger, basado en mil millones de mensajes procesados en enero, descubrió que solo el 13% del tráfico global de emails viene realmente de personas escribiendo y enviando mensajes. El resto, un abrumador 87%, es generado por sistemas automáticos. "El correo electrónico se ha convertido silenciosamente en una infraestructura, con la mayor parte de su tráfico ya automatizado", afirmó Edgaras Lukosevicius, Engineering Manager de Hostinger.
Pero hay un problema mayor: el 56% de estos correos ni siquiera llega a tu bandeja de entrada. Los filtros de seguridad los bloquean antes de que los veas, considerándolos sospechosos o potencialmente maliciosos. De los mensajes que sí logran pasar (44% del total), la mayoría también son automatizados. El 22% viene de herramientas empresariales y programas SaaS, el 20% de proveedores de correo, el 16% de plataformas de marketing y newsletters, el 15% de redes sociales, y el 10% de remitentes con bajo volumen de envíos.
Las razones por las que se bloquean los correos son variadas. El phishing, el malware y las redes de bots son responsables del 34% de los rechazos. Luego está el marketing sospechoso con un 22%, y los problemas de configuración de dominios con un 11%. Según Hostinger, también influye que el 34% de los rechazos se debe a que el remitente tiene mala reputación.
Este panorama crea un dilema real para las empresas que dependen del email para comunicarse con clientes. Están intentando mandar mensajes en un canal saturado, donde la mayoría de lo que viaja son notificaciones automáticas, promociones y alertas. El resultado es que los usuarios se abruman y pierden interés en abrir correos.
Y aquí viene lo interesante para los que trabajan en marketing o empresas: las métricas tradicionales que todos usaban para medir éxito ya no significan mucho. Contar cuántas personas abrieron un email o hicieron clic en los enlaces pierde importancia cuando el email nunca llega a la bandeja de entrada o se pierde entre cientos de notificaciones. Como lo plantea Lukosevicius, "La cuestión no es si el usuario abre el email, sino si sigue queriendo recibirlo".
Fuente original: El Tiempo - Tecnosfera
