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Ejercicio y peso controlado: las claves reales para frenar la artrosis de rodilla

Fuente: El Tiempo - Salud
Ejercicio y peso controlado: las claves reales para frenar la artrosis de rodilla
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La artrosis de rodilla, común en mayores de 50 años, no tiene cura pero sí se puede controlar. La ciencia demuestra que el ejercicio regular, el fortalecimiento muscular y mantener un peso saludable son las mejores estrategias para reducir dolor y ralentizar el deterioro del cartílago. El reposo prolongado, contrario a lo que muchos creen, empeora la enfermedad.

La artrosis de rodilla es una enfermedad crónica que afecta a miles de colombianos, especialmente después de los 50 años. Se produce cuando el cartílago que amortigua la articulación se desgasta progresivamente, generando dolor, inflamación y rigidez en el movimiento. Aunque no tiene cura definitiva, existen hábitos comprobados que ayudan a controlar los síntomas y a desacelerar su avance.

Un punto importante que destacan los especialistas es que el cartílago no se regenera significativamente una vez que se ha perdido. Por eso, el tratamiento no busca reconstruir la articulación mediante remedios naturales o suplementos milagrosos, sino proteger el cartílago que aún permanece, reducir la presión sobre la rodilla y fortalecer los músculos que le dan estabilidad.

La evidencia científica coloca al ejercicio como la herramienta más efectiva para manejar la artrosis de rodilla. Un análisis de ensayos clínicos publicado en 2015 por la revista British Journal of Sports Medicine concluyó que la actividad física reduce el dolor y mejora la función de la articulación, con beneficios que se mantienen durante varios meses. Lo importante es entender que permanecer activo con ejercicios adecuados no acelera el desgaste. Todo lo opuesto: el reposo prolongado debilita los músculos y aumenta la rigidez.

Los programas efectivos combinan actividades de bajo impacto como caminar en terreno plano, montar bicicleta, nadar o hidrogimnasia, junto con ejercicios de fortalecimiento. Fortalecer el cuádriceps, los glúteos y los músculos de la cadera es fundamental porque estabilizan la rodilla y distribuyen mejor las fuerzas durante el movimiento. Los estiramientos suaves también ayudan a mantener el rango de movimiento. En cambio, hay que evitar actividades de alto impacto como correr o saltar cuando el desgaste es importante.

El peso corporal es otro factor decisivo. Cada kilogramo extra aumenta la presión que soporta la rodilla al caminar, por lo que mantener un peso saludable reduce significativamente la carga mecánica sobre la articulación. Otros hábitos recomendados incluyen no permanecer largos períodos sentado o de pie sin movimiento, usar calzado con buena amortiguación y calentar antes de hacer ejercicio.

Es importante aclarar que hasta ahora no hay evidencia científica de que alimentos, hábitos o suplementos como la glucosamina y la condroitina regeneren el cartílago perdido. Estos productos muestran resultados variables en los estudios y no han probado reconstruir la articulación.

Si experimenta dolor intenso, inflamación importante o limitación progresiva del movimiento, lo ideal es consultar con un médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicios. Un profesional puede adaptar la actividad física a sus necesidades específicas y ajustar el tratamiento si es necesario a través de su EPS.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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