Drones y miedo: estudiantes de El Tarra no pueden regresar a clase por el conflicto armado

El Catatumbo se ha convertido en una zona de guerra aérea donde ataques con drones cargados de explosivos son casi diarios. En El Tarra, más de 250 estudiantes permanecen sin clases presenciales porque no hay garantías de seguridad. El alcalde se niega a autorizar el regreso a las aulas y pide protección urgente a las autoridades nacionales ante la presión de grupos armados.
En el corregimiento de Filo Gringo, en El Tarra, Norte de Santander, la guerra ha tomado altura. Los estudiantes enfrentan una amenaza que antes no existía: drones cargados de explosivos que sobrevuelan constantemente la zona. Según reportes conocidos por Caracol Radio, hay días en que se registran hasta dos ataques aéreos en algunas veredas. El conflicto ha escalado tanto que los habitantes ya no solo temen lo que sucede en tierra, sino lo que baja del cielo.
El ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc disputan el control de esta región estratégica del Catatumbo, un corredor que conecta con Tibú, Cúcuta y la frontera con Venezuela. Esa pugna ha convertido a los civiles en rehenes de una confrontación que no les pertenece. Familias enteras han abandonado sus viviendas, mientras otras permanecen confinadas, viviendo en medio del fuego cruzado. El miedo es tanto que, como dijo el alcalde de El Tarra, Eyder Robles, genera "bastante miedo hasta para dormir". Además, se conoció de al menos un asesinato: un trabajador del campo acusado de ser informante, lo que profundizó el terror en la comunidad.
La educación ha sido la primera víctima de esta nueva realidad. Aunque algunos han sugerido que los niños regresen a las aulas, el alcalde fue categórico: no lo permitirá. Con más de 250 estudiantes en riesgo directo, reactivar las clases presenciales en zonas de confrontación sería exponerlos a una tragedia. Las escuelas, según el Derecho Internacional Humanitario, son espacios protegidos en conflictos armados, pero esa protección poco vale cuando hay drones sobrevolando.
Lo más grave es que grupos armados estarían presionando a las familias para que obliguen a los menores a volver a clase, sin garantizar su seguridad. Por eso el alcalde Robles hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales: se necesita acción inmediata para evitar que esto termine en tragedia y que la niñez del Catatumbo tenga prioridad. En esta región, la población civil no ha tenido otra opción que convertirse en víctima de una guerra que nadie pidió.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
