Dólar y petróleo bajos no garantizan pasajes más baratos en 2026, advierten aerolíneas

Aunque el dólar débil y el petróleo más económico reducirían costos operativos de las aerolíneas en 2026, esto no asegura que los tiquetes bajen. El 30% del precio del pasaje en América Latina viene de impuestos y tasas aeroportuarias que no controlan las compañías. La demanda fuerte y márgenes ajustados hacen que las aerolíneas prefieran recuperar ganancias antes que trasladar ahorros al cliente.
Lo que suena lógico no siempre ocurre en la economía real. Aunque el dólar se debilite y el petróleo cueste menos en 2026, no esperes que tu pasaje aéreo baje proporcionalmente. Así lo advierten la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que explican un fenómeno que afecta directamente tu bolsillo: el precio del tiquete depende de variables que escapan del control de las compañías.
El problema comienza con el dinero que cobras en casa. Las aerolíneas globales tienen entre 55% y 60% de sus costos en dólares, pero solo reciben entre 50% y 55% de sus ingresos en esa moneda. Un dólar más débil las favorece, especialmente para gastos como combustible, arrendamiento de aviones y mantenimiento. Para 2026, la organización internacional prevé que el crudo Brent caiga a 62 dólares el barril desde los 70 estimados para 2025. El combustible de aviación pasaría de 90 a 88 dólares por barril. Todo esto suena bien, pero aquí viene lo importante: ese alivio no es suficiente para que veas precios más bajos en la taquilla.
El verdadero nudo está en lo que la industria llama factores externos. En América Latina, cerca del 30% de lo que pagas por un tiquete se va en impuestos, tasas de aeropuerto y regulaciones. Ese dinero no llega a las aerolíneas sino a gobiernos y operadores. Thomas Allier, jefe ejecutivo de Viajala, lo explicó claramente: "Con el petróleo y el dólar más bajos, sí existe algo de alivio en los costos, pero es poco probable que se traduzca en una caída significativa de las tarifas: la demanda sigue fuerte, la capacidad sigue limitada y las aerolíneas priorizan recuperar márgenes después del covid-19". Es decir, las compañías prefieren recuperarse financieramente de la pandemia antes que bajar precios.
Latam Airlines confirmó que el precio del tiquete "se determina principalmente por la dinámica de oferta y demanda, la estacionalidad, la competencia en cada mercado, la ocupación de los vuelos y la planificación de capacidad". Las tasas aeroportuarias siguen presionando hacia arriba. Como dijo la aerolínea, "aunque un entorno macro más favorable puede ayudar a contener costos, no necesariamente se traduce de manera automática en una baja generalizada de precios para el consumidor". Las aerolíneas regionales operan con márgenes muy estrechos, así que cualquier cambio en impuestos o reglas golpea directamente el precio final.
La regulación hace la diferencia. En Perú, una nueva tasa aeroportuaria añadió 11,86 dólares por tramo para pasajeros en conexión internacional. El impacto no es menor: según la organización internacional, eso reduciría el crecimiento del tráfico de 9% potencial a apenas 3% anual hasta 2041. Argentina eligió el camino contrario desde 2024, desregulando el sector con acuerdos con 54 países y mayor flexibilidad para rutas. Resultado: más competencia, más vuelos y presión bajista en los precios. El ejemplo muestra que la política, no solo el petróleo, determina lo que pagas.
Las aerolíneas mundiales podrían reportar ganancias récord de 41 mil millones de dólares en 2026, con un margen neto de 3,9%. En América Latina mejorará la operación, aunque la volatilidad del dólar sigue siendo un riesgo. Pero la industria tiene un problema estructural que la preocupa: "El hecho de que la industria en conjunto no genere ganancias que cubran su costo de capital sigue siendo un problema por resolver", advirtió la organización internacional.
Fuente original: El Colombiano - Negocios