Doctor advierte: el alcohol bloquea tu capacidad de crear recuerdos nuevos

Un médico experto en radiodiagnóstico explica cómo el consumo de alcohol afecta el hipocampo, la región del cerebro encargada de la memoria. El alcohol bloquea los receptores de esta zona, impidiendo que el cerebro guarde nuevos recuerdos. También altera la calidad del sueño y no debe usarse para manejar emociones difíciles como la ansiedad o el estrés.
Más allá del daño que causa el alcohol al hígado y al corazón, este consumo tiene efectos directos en el cerebro, particularmente en las áreas responsables de la memoria y el aprendizaje. El doctor José Manuel Felices Farías, especialista en radiodiagnóstico de la Universidad de Murcia, advirtió sobre estos impactos a través de sus redes sociales, explicando un mecanismo cerebral que muchos experimentan sin entender completamente qué ocurre.
Según el médico, "cuando bebes alcohol, pierdes la capacidad de crear nuevos recuerdos". Esto sucede porque el alcohol afecta directamente el hipocampo, que es la región del cerebro encargada de almacenar información y aprender. En términos simples, el alcohol bloquea los receptores ubicados en esta zona, impidiendo que el cerebro presione el botón de "guardar" la información. De ahí provienen esas lagunas mentales típicas de una noche de exceso en la bebida, donde desaparecen fragmentos completos de lo que sucedió.
Bebidas como el vino, la cerveza o el whisky pueden dañar las neuronas del hipocampo, no solo dificultando la creación de nuevos recuerdos, sino también interfiriendo con la recuperación de los ya almacenados en la memoria. El doctor Felices Farías hizo énfasis en que aunque muchas personas beben pensando que olvidarán momentos desagradables, la realidad es más compleja: "El alcohol puede hacerte olvidar un mal trago, pero también te hace olvidar a tus padres, a tus mascotas, a tus momentos más felices".
Otro aspecto importante que señaló el especialista es que nunca se debe usar el alcohol para manejar estados emocionales como la ansiedad o el estrés. En declaraciones a un medio español, indicó que recurrir a la bebida para socializar o divertirse "es como echar más gasolina al fuego", es decir, agrava el problema en lugar de solucionarlo.
El médico también desmintiò un mito muy extendido: la idea de que beber alcohol antes de dormir mejora el descanso. Aunque puede generar una sensación inicial de adormecimiento, a largo plazo daña la calidad del sueño. Como explicó, "el alcohol te anestesia al principio; a la larga termina destrozando tu arquitectura del sueño". Específicamente, reduce la fase REM, que es fundamental para procesar y consolidar los recuerdos, así como para los procesos de aprendizaje.
Fuente original: El Tiempo - Salud