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Diez años del Brexit: el Reino Unido entre promesas incumplidas y divisiones profundas

Fuente: France 24 - Europa
Diez años del Brexit: el Reino Unido entre promesas incumplidas y divisiones profundas
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A una década del referéndum que sacó al Reino Unido de la Unión Europea, el balance es agridulce. Mientras algunos territorios que votaron por el Brexit, como Boston en Lincolnshire, admiten sentir decepción por promesas no cumplidas, el país enfrenta consecuencias económicas reales: trabas burocráticas en el comercio, restricciones para trabajadores europeos y un auge del nacionalismo político que polariza aún más a la sociedad británica.

El 23 de junio de 2016 quedará marcado en la historia británica como el día en que el Reino Unido decidió marcharse de la Unión Europea. Con el 52% de los votos a favor frente al 48% en contra, los británicos apostaron por una ruptura que prometía recuperar control y soberanía. Ahora, una década después, la pregunta que ronda en muchos hogares es inevitable: ¿valió realmente la pena?

Boston, una pequeña ciudad en Lincolnshire, se convirtió en símbolo del Brexit. Con altos índices de pobreza y una población inmigrante significativa, sus habitantes votaron masivamente a favor de la salida: el 75% respaldó la medida en ese referéndum de 2016. Pero diez años no han traído lo que esperaban. Los corresponsales de France 24 que visitaron la zona encuentran un sentimiento generalizado de decepción. Las promesas de campaña nunca se materializaron, y muchos culpan a la clase política tanto por la gestión de la salida como por las negociaciones posteriores con Bruselas.

La realidad económica golpea en sectores concretos. La ruptura con Europa redefinió las reglas del juego comercial, y ahora las empresas británicas enfrentan más trabas burocráticas. El mercado laboral cambió radicalmente: los ciudadanos europeos necesitan visa para trabajar en el Reino Unido, lo que generó una escasez de mano de obra en sectores como la agricultura. En granjas como la de Allpress, los trabajadores europeos fueron reemplazados por jornaleros de Kenia. Londres tuvo que firmar acuerdos laborales con países fuera de Europa para compensar el vacío.

Políticamente, el panorama no es menos complejo. El Brexit no cerró divisiones sino que las profundizó. El nacionalismo ganó fuerza, personificado en partidos como Reform UK, liderado por Nigel Farage, la cara más visible de la campaña a favor de la salida. Su popularidad parece mayor que nunca, aunque muchos jóvenes británicos lo responsabilizan junto a otros líderes de aquella época de haber hipotecado su futuro. Una década después, el Reino Unido sigue fracturado: un país que eligió cambiar pero que aún busca entender qué cambió realmente y si fue para bien.

Fuente original: France 24 - Europa

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