Desastres climáticos amenazan décadas de desarrollo en Colombia: clave es la prevención

El representante del PNUD en Colombia advierte que los fenómenos climáticos extremos no solo causan daños inmediatos, sino que revierten años de progreso social y económico, especialmente en zonas vulnerables. El funcionario enfatiza que la gestión del riesgo debe ser prioridad en los planes de desarrollo territorial. Estudios muestran que cada dólar invertido en prevención puede ahorrar hasta siete en atención de emergencias.
Los desastres naturales no son simplemente emergencias que requieren respuesta humanitaria inmediata. Según Claudio Tomasi, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, estos eventos representan un obstáculo fundamental para el desarrollo del país. Durante la Primera Plataforma Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Tomasi insistió en que gobiernos y sociedad deben cambiar su enfoque: "Muchas veces los desastres tocan las zonas rurales, zonas afectadas por el conflicto, territorios donde hay menos capacidad y menos preparación para responder".
El problema es que cuando fenómenos como inundaciones, sequías e incendios golpean estas áreas vulnerables, profundizan aún más las desigualdades que ya existen. Los desastres no ocurren en el vacío: aparecen cuando eventos naturales se encuentran con pobreza, débil planeación territorial e infraestructura deficiente. En 2022, la atención humanitaria en La Mojana llegó a más de 60.000 personas afectadas por inundaciones. Para 2026, las emergencias en Córdoba ya contabilizan más de 120.000 afectados atendidos por el sistema humanitario. Estos números ilustran cómo los riesgos climáticos están borrando el progreso acumulado durante años.
Tomasi señaló que la mayoría de gobiernos y medios de comunicación se concentran únicamente en la fase de respuesta posterior a las tragedias. "La noticia típicamente son los desastres y la respuesta inmediata. Y claro que es importante salvar vidas, pero esa no es la clave de fondo", expresó. Sin embargo, estudios internacionales muestran que la inversión preventiva es mucho más efectiva: por cada dólar invertido en prevención y preparación se pueden ahorrar hasta siete dólares en atención de emergencias y reconstrucción.
Para el PNUD, la solución requiere integrar la gestión del riesgo en los planes de desarrollo, las políticas de ordenamiento territorial y las estrategias de preparación comunitaria. El objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades, es decir, aumentar su capacidad para prepararse, prevenirse y responder ante eventos naturales extremos. Tomasi cuestionó: "¿Cómo podemos, a través del ordenamiento territorial, mejores construcciones y mejor institucionalidad, prepararnos mejor y minimizar el impacto?".
En el contexto colombiano, el PNUD ha anunciado un acuerdo financiado por Canadá junto con el Estado y los cuerpos de bomberos para fortalecer la preparación frente a incendios forestales en 12 corredores estratégicos del país, incluyendo el corredor del El Oso y el Agua en Cundinamarca y el corredor BioSur entre Nariño y Putumayo. La estrategia contempla cambios en el uso de la tierra, soluciones basadas en la naturaleza y alternativas económicas sostenibles.
Tomasi también destacó que Colombia, pese a ocupar apenas el 1% de la superficie terrestre mundial, concentra cerca del 10% de la biodiversidad del planeta. Por esa razón, las experiencias colombianas en resiliencia climática podrían convertirse en referentes internacionales. El mensaje es claro: enfrentar los desastres no es solo una cuestión de respuesta rápida, sino de transformar cómo se planifican y desarrollan los territorios.
Fuente original: El Tiempo - Vida