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Desaparecido en Rusia: la angustia de una familia paisa por su hijo reclutado para la guerra

Fuente: Hora 13 Noticias

Dilmar Estiven Restrepo, un joven de 28 años de Medellín, viajó a Rusia en marzo atraído por promesas de dinero para participar en operaciones militares, pero su familia no tiene noticias de él desde el 1 de abril cuando reportó que sería enviado al frente de combate. La desaparición pone al descubierto presuntas redes informales que reclutan colombianos a través de internet con promesas de salarios de hasta 10 millones mensuales. Sus familiares piden intervención urgente de la Cancillería y la Personería de Medellín para localizarlo.

En Medellín hay una familia que lleva tres meses viviendo en la incertidumbre más angustiante. Dilmar Estiven Restrepo, un muchacho de 28 años que se ganaba la vida como mototaxista, decidió viajar a Rusia hace poco más de cuatro meses buscando mejorar su situación económica. Lo que parecía una oportunidad para comprarle una casa a su mamá y cambiar de vida se convirtió en un viaje sin retorno.

El joven antioqueño partió de Medellín el 5 de marzo, pasando por Bogotá, Panamá e Estambul, hasta llegar a territorio ruso. Lo que lo impulsó fue una promesa que le hicieron por internet: un sueldo mensual cercano a los 10 millones de pesos más un bono inicial de aproximadamente 65 millones de pesos para incorporarse a operaciones militares. La última vez que su familia supo de él fue el 1 de abril, cuando Dilmar llamó para avisar que lo trasladarían a la llamada "Línea Uno", una zona de combate de alta peligrosidad en la frontera entre Rusia y Ucrania. Desde ese momento, el silencio ha sido total.

Lo inquietante de este caso es que Dilmar no está solo. Detrás de su desaparición hay indicios de redes informales de reclutamiento que operan desde Colombia a través de redes sociales y plataformas digitales. Según investigaciones de allegados a otras personas que viajaron en condiciones similares, estos "reclutadores" reciben comisiones que podrían llegar hasta 80 millones de pesos por cada combatiente que envíen. Son personas anónimas que contactan jóvenes con dificultades económicas y les venden la ilusión de dinero rápido, sin importar el costo.

María Eugenia Ospina, la madre de Dilmar, ha contado detalles desgarradores sobre lo que su hijo logró compartir en los primeros días en Rusia. El muchacho fue víctima del robo de sus pertenencias, dinero y celular. Además, el dinero inicial que le habían prometido llegó muy disminuido con el argumento de descontar uniformes, implementos y traslados. Peor aún, Dilmar confesó que había visto cómo represaliaban físicamente a jóvenes extranjeros que intentaban desertar, metiéndolos en calabozos como castigo.

Dilmar Estiven no tenía estabilidad laboral cuando tomó esta decisión. Trabajaba como mototaxista, estaba validando sus estudios de bachillerato y buscaba desesperadamente una salida a su realidad económica. Ignoró los consejos de quienes lo querían, seducido por cifras que en Colombia parecían inalcanzables. Ahora su familia ruega por intervención inmediata de la Personería de Medellín y la Cancillería de la República para que, a través del consulado colombiano en Rusia, se activen canales diplomáticos que permitan ubicarlo o al menos conocer su verdadera situación. La incertidumbre es lo más cruel, y tres meses sin saber nada de tu hijo es un tiempo que desgarra.

Fuente original: Hora 13 Noticias

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