Depresión, diabetes e insomnio: señales de alerta temprana para el Alzheimer

Un estudio estadounidense identificó más de 70 enfermedades que aparecen años antes del diagnóstico de Alzheimer, abriendo oportunidades para detectar el riesgo en etapas tempranas. Los investigadores encontraron que problemas de salud mental, trastornos del sueño, enfermedades del corazón y diabetes tipo 2 son especialmente comunes en personas que después desarrollan la enfermedad. Los expertos advierten que controlar estas condiciones desde la mediana edad podría reducir significativamente el riesgo de demencia.
Investigadores de Vanderbilt Health en Estados Unidos acaban de completar un análisis exhaustivo que revela cuáles enfermedades pueden funcionar como señales de alerta temprana para el Alzheimer. El estudio, publicado en la revista Alzheimer's Research & Therapy, examinó millones de historiales médicos electrónicos y encontró más de 70 afecciones que aparecen con mayor frecuencia hasta una década antes de que se diagnostique la enfermedad neurodegenerativa.
El hallazgo es especialmente importante porque la enfermedad de Alzheimer se desarrolla lentamente, a lo largo de muchos años. Si los médicos logran identificar a las personas en riesgo antes de que comiencen los síntomas de pérdida de memoria o confusión mental, será posible intervenir a tiempo. Como explicó la doctora Xue Zhong, coautora del estudio, "si conocemos el inventario completo de afecciones médicas que predicen el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer 10 años o más después, podríamos intervenir antes de que se manifiesten los síntomas clínicos de deterioro cognitivo o de la memoria". Los investigadores calculan que retrasar la aparición del Alzheimer apenas cinco años podría reducir a la mitad la cantidad de personas que la padecen.
El equipo de Vanderbilt Health analizó registros de dos bases de datos médicas diferentes. En la primera revisaron información de más de 150 millones de personas, identificando 43.508 casos de Alzheimer y 419.455 personas sin la enfermedad como grupo de comparación. Luego validaron sus hallazgos con datos de cerca de 3 millones de pacientes en el sistema de salud de Vanderbilt. Compararon las historias clínicas electrónicas de los 10 años previos al diagnóstico entre quienes desarrollaron Alzheimer y quienes no, para detectar patrones.
Las 70 afecciones identificadas se agrupan en cuatro categorías principales. En primer lugar están los problemas de salud mental, especialmente depresión y síntomas psiquiátricos graves como paranoia o pensamientos suicidas. En segundo lugar, los trastornos neurológicos y del sueño, incluyendo insomnio, exceso de sueño y apnea del sueño. En tercero, las enfermedades cardiovasculares como presión arterial alta, endurecimiento de las arterias cerebrales e insuficiencia del flujo sanguíneo en el cerebro. Finalmente, están los problemas endocrinos y metabólicos, siendo la diabetes tipo 2 la más relevante.
Los investigadores también utilizaron datos genéticos de dos grandes bancos de ADN para entender si estas enfermedades compartían factores hereditarios con el Alzheimer. Encontraron 19 condiciones vinculadas con variantes genéticas de riesgo. Según Zhong, es importante aclarar que "las asociaciones encontradas en los registros electrónicos no demuestran causalidad", pero proporcionan una base sólida para guiar la detección temprana y futuras investigaciones sobre prevención.
El estudio refuerza la importancia de controlar enfermedades como la presión arterial alta y el colesterol desde la mediana edad. Tanto los cambios en el estilo de vida como los medicamentos antihipertensivos y reductores de colesterol podrían disminuir el riesgo de desarrollar Alzheimer en el futuro. Interesantemente, los investigadores también notaron que las personas con antecedentes de cáncer mostraban menor riesgo de Alzheimer, un hallazgo que están investigando para entender los mecanismos subyacentes y potencialmente descubrir nuevas estrategias de tratamiento para la demencia.
Fuente original: El Tiempo - Salud