Del "hijo favorito" de la reina al banquillo: el príncipe Andrés detenido por mala conducta pública

Andrés Mountbatten Windsor, hermano del rey Carlos III, fue arrestado esta semana bajo sospecha de compartir información confidencial del gobierno durante su trabajo como enviado comercial británico entre 2001 y 2011. Se trata del primer miembro de la familia real moderna en ser detenido, tras años de escándalos que incluyeron acusaciones de abuso sexual que resolvió extrajudicialmente. El expríncipe perdió sus títulos en 2025 cuando salieron a la luz detalles de su relación con el financiero Jeffrey Epstein.
Andrés Mountbatten Windsor acaba de cumplir 66 años, pero el jueves pasado pasó unas horas en custodia policial acusado de mala conducta en cargo público. Con su detención, se convirtió en el primer miembro de la familia real británica en ser arrestado desde 1647, cuando lo hizo el rey Carlos I durante la guerra civil inglesa. Es un abismo de diferencia respecto a lo que fue: el hijo varón que la reina Isabel II más esperaba, nacido ya cuando ella ocupaba el trono.
Las investigaciones en su contra apuntan a que Andrés habría compartido informes de viajes comerciales, pasado información confidencial sobre inversiones en Afganistán y entregado reportes del Tesoro a contactos empresariales personales durante sus años como Representante Especial de Comercio e Inversión del Reino Unido. Documentos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos parecen mostrar que en 2010 remitió al financiero Jeffrey Epstein informes gubernamentales sobre visitas a Vietnam, Singapur y China, además de datos sobre oportunidades de inversión en oro y uranio en Afganistán. El expduque niega repetida y enérgicamente todas las acusaciones.
Durante dos décadas, desde que nació en 1960, Andrés disfrutó de una relación privilegiada con su madre. A diferencia de sus hermanos mayores Carlos y Ana, llegó a la familia cuando Isabel II ya era reina, lo que le permitió pasar más tiempo con ella. La prensa británica siempre lo consideró el "hijo favorito", aquél al que la monarca apoyaba incluso en los momentos más difíciles. Después de servir como piloto de helicóptero en la Guerra de las Malvinas en 1982, se retiró de la Marina en 2001 con rango de comandante, justamente cuando comenzó su carrera como embajador comercial sin sueldo.
Sin embargo, la vida de Andrés nunca estuvo exenta de titulares incómodos. Su matrimonio con Sarah Ferguson en 1986 y su separación en 1992 ocuparon páginas de la prensa británica. El divorcio en 1996 llegó en lo que la reina describió como su "annus horribilis" o año terrible. Pero fue décadas después cuando vinieron los escándalos verdaderos. En 2019 compareció en una entrevista de la BBC que resultó desastrosa, ofreciendo explicaciones sorprendentes sobre sus encuentros con Virginia Giuffre, una mujer que lo acusaba de abuso cuando tenía 17 años, algo que él siempre negó.
Giuffre interpuso una demanda civil contra Andrés en 2021. Al año siguiente, renunció a sus títulos militares y patrocinios reales, aunque se negó a admitir culpabilidad. El caso se resolvió mediante un acuerdo económico extrajudicial cuyos términos nunca se divulgaron. Cuando en 2025 se desclasificaron documentos de Epstein, el nombre de Andrés apareció en varios de ellos vinculado a la transferencia de información sensible. En octubre de ese mismo año, renunció a todos sus títulos bajo presión del palacio y la opinión pública, y el rey Carlos III le retiró formalmente el rango de príncipe.
Ahora, el hombre que alguna vez fue el "hijo favorito" de la monarca que reinó por más de siete décadas enfrenta un proceso penal que lo expone nuevamente al escrutinio público implacable. Su caída desde las alturas de la familia real hasta el banquillo de los acusados representa quizás la mayor crisis de reputación jamás enfrentada por un miembro de la familia real en la era moderna.
Fuente original: BBC Mundo - Últimas