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De la violencia paramilitar a la salvación: entregan tierras de los Castaño a damnificados por inundaciones en Córdoba

Fuente: El Tiempo - Colombia
De la violencia paramilitar a la salvación: entregan tierras de los Castaño a damnificados por inundaciones en Córdoba
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El Gobierno recuperó 479 hectáreas del emblemático predio "Doble Cero", que perteneció a los hermanos paramilitares Fidel y Vicente Castaño Gil, para entregarlas a familias cordobesas que lo perdieron todo en las devastadoras inundaciones de febrero. Las tierras, ubicadas en Montería con vocación agrícola del 97%, serán reubicación digna para campesinos desplazados del río Sinú y funcionarán como proyecto de soberanía alimentaria. La entrega hace parte de una estrategia mayor para recuperar 50.000 hectáreas de ciénagas y devolver al ecosistema su capacidad reguladora del agua.

Cuando el río Sinú desbordó sus cauces hace apenas unas semanas, la tragedia se llevó casi todo en Córdoba. Dieciocho días de angustia dejaron más de 70.000 familias sin nada, animales ahogados en el lodo y la capital Montería declarada en calamidad pública. Pero en medio de tanta desesperanza, el Gobierno Nacional tomó una decisión que mezcla justicia histórica con esperanza de futuro: la Agencia Nacional de Tierras recuperó el predio "Doble Cero" y lo entregará a quienes lo perdieron todo en las inundaciones.

Estas 479 hectáreas tienen un pasado turbio. Fueron el corazón operativo del paramilitarismo en el departamento, propiedad de los hermanos Fidel y Vicente Castaño Gil, fundadores de las AUC. Durante décadas funcionaron como centros de mando desde donde se planeó el despojo a sangre y fuego en toda la región caribeña. Tras un largo proceso en tribunales de justicia, la ANT finalmente tomó posesión del terreno para transformarlo en instrumento de reparación para las víctimas del invierno. "Estamos en el predio Doble Cero, un predio que hoy la ANT recupera para que la tierra cambie de manos, vuelva a la comunidad rural y sea el instrumento de reparación para las víctimas de las inundaciones", afirmó Juan Felipe Harman Ortiz, director de la ANT.

Lo más importante para los campesinos cordobeses es que esta tierra no es cualquier terreno. Los estudios técnicos revelan una capacidad agrológica del 97%, lo que significa seguridad económica para las familias que serán reubicadas. El proyecto contempla proyectos avícolas, piscicultura y cultivos de cacao, además de viviendas seguras fuera de las zonas de riesgo de inundación. Es decir, tierra productiva desde el primer mes, no solo refugio temporal.

El traslado seguirá un proceso en tres fases. Primero, la caracterización y selección de familias a través del Registro Único de Damnificados, priorizando a campesinos de las veredas más afectadas que no posean otras tierras. Luego vendrá la adecuación y parcelación de las 479 hectáreas en unidades familiares, con instalación de servicios básicos. Finalmente, el asentamiento de las primeras 150 familias con dotación de insumos agrícolas y acceso a líneas de crédito condonables para proyectos productivos.

Pero esta entrega es solo el comienzo de algo más grande. El Ejecutivo ha prometido recuperar 50.000 hectáreas de ciénagas en Córdoba para que funcionen como vasos reguladores naturales del agua, permitiendo que el río Sinú tenga espacio para crecer sin inundar ciudades y pueblos. Es la apuesta por devolver al ecosistema su función original, pasando de un modelo de tierra para la muerte a un modelo de tierra para la vida.

Para los campesinos cordobeses que pasaron 18 días viendo sus enseres flotar en aguas negras, esta entrega es algo histórico y urgente. El antiguo fortín de la violencia se convierte ahora en la balsa de salvamento ante el cambio climático, en prueba de que la tierra puede dejar de ser instrumento de terror para convertirse en herramienta de dignidad y supervivencia.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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