De la mina a la administración: el regreso de José Gerardo a su Guajira

José Gerardo González Prieto dejó una carrera consolidada en Cerrejón para regresar a Uribia como Secretario de Turismo, Cultura y Deporte. Hijo de la Alta Guajira, formado en internados indígenas y en el SENA, representa a una generación wayuu que elige invertir su preparación en el servicio a su territorio. Su gestión ha puesto el acento en revitalizar la identidad cultural más que en lo administrativo.
En la Alta Guajira hay historias que el tiempo intenta borrar, pero hay también nombres que resuenan con respeto no por el uniforme que visten, sino por el camino que han andado. José Gerardo González Prieto es uno de esos nombres. Nació el 10 de septiembre de 1981 en Nazareth, en ese extremo norte donde la arena enseña que existir también significa resistir. Sus raíces están en el eirruku Pausayuu, en la Serranía de La Macuira, territorio que marca no solo geografía sino la identidad profunda de su pueblo wayuu.
Creció entre dos mundos de enseñanza: su madre, Luz Marima Prieto, era docente; su padre, José Ángel Girnú, pastor y comerciante. Esa combinación de educación y trabajo le dejó temprano la lección de que ambas cosas son actos de dignidad. Como muchos jóvenes del extremo norte, pasó por internados indígenas en Nazareth y Aremasain, orientados por los Terciarios Capuchinos, espacios que para él significaron más que formación académica: fueron territorios donde aprendió que los sueños en contextos difíciles no son abstractos, sino decisiones diarias.
La ruta de José Gerardo desde allí fue la de quien busca preparación para cambiar su realidad. Estudió Mecánica de Equipos de Minería en el SENA y sus resultados en las pruebas ICFES le permitieron obtener patrocinio de Cerrejón. Durante 15 años trabajó en la empresa: manejó carbón, trabajó en la vía férrea, luego pasó a mantenimiento, contratación y logística. En paralelo, se formó como ingeniero de sistemas en la Fundación Universitaria San Martín en Riohacha. Logró estabilidad, vivienda, bienestar para su familia. Pero en medio de esa consolidación laboral surgió una pregunta incómoda que no todos se atreven a hacer: ¿para qué sirve lo aprendido si no regresa al territorio?
José Gerardo decidió volver. Dejó atrás certezas para asumir responsabilidades colectivas. Hoy es Secretario de Turismo, Cultura y Deporte del municipio de Uribia, cargo que en su gestión ha trascendido lo meramente administrativo. Ha entendido que administrar la cultura no es solo gestionar eventos, sino reconocer, fortalecer y proyectar una identidad viva. Uno de sus logros más significativos ha sido la revitalización del Festival de la Cultura Wayúu, un evento que celebra tradiciones y reafirma la existencia cultural de su pueblo.
Lo que distingue su labor no es únicamente qué ha gestionado, sino cómo lo ha hecho. Se ha convertido en facilitador, en puente entre la institucionalidad y los cultores, en un servidor que entiende algo crucial: que los cargos son temporales, pero las relaciones y el impacto permanecen. En un contexto donde muchas veces la administración se siente lejana, José Gerardo ha construido cercanía. Y lo hace desde sus raíces: es esposo y padre de dos niñas, encuentra en su familia el equilibrio que da sentido a su esfuerzo.
Su historia representa a muchos hombres y mujeres wayuu de la Alta Guajira que a pesar de limitaciones históricas—la falta de vías, el acceso desigual a oportunidades—decidieron formarse, regresar y aportar. Es evidencia de que el territorio produce paisaje, pero también talento, pensamiento y liderazgo. José Gerardo no es importante por el cargo que ocupa hoy, sino porque entendió algo que trasciende cualquier administración: que sembrar con sentido en la gente es la única forma de permanecer.
Fuente original: Guajira News

